Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 22 de agosto de 2011

Las diferencias son para igualar.

El café es para el invierno, el romanticismo para las noches, el agua para la primavera, el despertador para la siesta y las cometas para los soñadores. La coca-cola es para los histéricos, el amarillo para los pollitos, el tabaco va con versos, el alcohol con desengaños, los desengaños con ideas locas. Los vestidos son para el verano, los osos de peluche para las mamás, la risa para los bebés y aún más para las bebás. El amor se corresponde con diciembre, la costumbre con la depresión, la música con la alegría, la dulzura con la soledad y los sujetadores con los sombreros. La amistad es sonrisas, los noviazgos son aventuras, los gritos barreras contra el mundo, los besos encuentros con la suerte. Las palabras agarran al arte, las cartas a los encuentros y las miradas a los corazones.

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