Podría escribir palabras sueltas que sonaran musicales, componer unos versos con vocabulario rebuscado sin ningún sentido. Podría hablar de mí, decir que tal o cual niña me enciende los nervios debido a sus ganas de pasión por pasión. Podría hacer comparaciones estúpidas y entrañables, ser una sentimental, decir que echo de menos a más de uno. Podría haceros leer que estoy enamorada y que es perfecto todo, pero que narices, ¡no lo es!, podría hacerme fotos, retocarlas hasta que mis rasgos no se diferencien y colgarlas una tras otra para mostrar mi falta de complejos, aunque lo cierto es que tengo muchos y además no soy sueña de una cámara enorme con un gran objetivo. Podría hacer creer a algún despistado que las letras son lo mío añadiendo léxico complicado y sintaxis que ni yo entiendo, ¡sin embargo solo imito a otros mejores que ellos no leen! Podría decir que ser feliz es lo que prima, que llorar es útil y que amar duele, ¿de que serviría si ya lo sabéis? Podría decir que fulanito o menganito es mi vida entera, y es que no... mi vida entera no la compongo ni yo. Podría copiar un fragmento de película popular, no obstante eso sería plagio y además no me haría sentir romántica. Podría colgarme medallas de buena persona generosa, pero mi egoísmo me puede, y la palabra escrita no me permite mentir. Podría estudiar medicina, ingeniería de caminos, arquitectura, física cuántica, bioquímica... sin embargo como no entiendo nada, ni veo que vaya a morirme de hambre por ello, pese a lo que digan los futuros triunfadores, me decantaré por el lenguaje, que al fin y al cabo es lo único que lleva acompañándome todo el camino. Podría, podría, podría... ¿para qué? No me apetece hoy, mejor dejarle a cada cual su tarea, y encargarme de realizar las mías, sean cuales sean...

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