Entonces en ese preciso instante, común al igual que cualquier otro y sin embargo por hoy diferente, caí en la cuenta, reflexioné, medité que eso que llevo buscando tanto tiempo no es mas que alguien que se tumbe a mi lado si decido pararme a descansar, alguien que no ponga pegas si el paisaje no es como esperaba, alguien que se eche, me de la mano y me haga olvidar el mundo. Los momentos llegué a pensar, no acuden nunca por casualidad, los instantes sencillamente encajan, o al menos tratan de hacerlo por todos los medios, por lo que al final acabas pensando que los hechos del ahora, del pasado e imagino que del futuro, en ningún caso podrían haber sucedido a destiempo. Bien pues yo ese día lo vi claro, alguien con quien perseguirlo todo y a la vez nada, porque a veces me pasaría que estuviera demasiado cansada y no lograra seguir, porque a todos nos ocurre. Yo siempre he sido una niñita caprichosa en lo mío, es decir, no pido mucho pero ese ''no mucho'' lo reclamo en su máxima exposición, resultó que a esa pestaña no le pedí ser escritora, y ya es de sobra sabido mi afán por las letras, aunque no no, yo le rogué escribir las frases mas hermosas para que ese alguien se emocionara al leerlas, y por suerte todavía no lo hago muy bien, y gracias a la vida aún tengo dieciséis años, y claro solo soy una adolescente perdida, y mira, por una vez me alegré mucho de caminar sin camino, yo en ese momento quería alguien que me mimara mucho, que perdonara mis histerias y riera con mis locuras y si no estaba disponible ... Daba lo mismo, iba a estarlo.

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