Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 27 de junio de 2011

Tú, tú, tú, no! él, él, que va yo!

Entonces en ese preciso instante, común al igual que cualquier otro y sin embargo por hoy diferente, caí en la cuenta, reflexioné, medité que eso que llevo buscando tanto tiempo no es mas que alguien que se tumbe a mi lado si decido pararme a descansar, alguien que no ponga pegas si el paisaje no es como esperaba, alguien que se eche, me de la mano y me haga olvidar el mundo. Los momentos llegué a pensar, no acuden nunca por casualidad, los  instantes sencillamente encajan, o al menos tratan de hacerlo por todos los medios, por lo que al final acabas pensando que los hechos del ahora, del pasado e imagino que del futuro, en ningún caso podrían haber sucedido a destiempo. Bien pues yo ese día lo vi claro, alguien con quien perseguirlo todo y a la vez nada, porque a veces me pasaría que estuviera demasiado cansada y no lograra seguir, porque a todos nos ocurre. Yo siempre he sido una niñita caprichosa en lo mío, es decir, no pido mucho pero ese ''no mucho'' lo reclamo en su máxima exposición, resultó que a esa pestaña no le pedí ser escritora, y ya es de sobra sabido mi afán por las letras, aunque no no, yo le rogué escribir las frases mas hermosas para que ese alguien se emocionara al leerlas, y por suerte todavía no lo hago muy bien, y gracias a la vida aún tengo dieciséis años, y claro solo soy una adolescente perdida, y mira, por una vez me alegré mucho de caminar sin camino, yo en ese momento quería alguien que me mimara mucho, que perdonara mis histerias y riera con mis locuras y si no estaba disponible ... Daba lo mismo, iba a estarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario