Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 16 de junio de 2011

Princesa

Pensó que todas en algún momento se habían sentido princesas. Algunas creían tener la boca de fresa, sin embargo ¿la de Darío o la de Sabina?, a ella le gustaba la del poeta nicaragüense, esa era dulce. Por el contrario la del descarado cantautor era rápida, deseable ... Ambas tenían algo en común estaban solas, fueron bellas, esperan a un ¿príncipe? Es demasiado tarde princesa.

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