Cuidadosamente para no hacer ruido, haciendo de cada movimiento una pequeña danza con las hadas, comenzó a quitarse la ropa que la había tenido prisionera todo el día, la dejó arrugada hecha una bola, tirada por el suelo, se encontraba cansada, decepcionada con los buenos y alejada de los malos. Se tumbo en la cama sin mas ropa que la esperanza de un beso de buenas noches no muy lejano, escondió todo su cuerpo entre sábanas, con la cabeza entre los brazos y las piernas encogidas, en posición de debilidad, de sumisión, tratándose de proteger de un mundo que le había cortado el suministro de sentimientos del que había estado bebiendo demasiado tiempo. Sintió a sus mejillas humedecer ante el popurrí de dudas que convivían en mal estado entre sus pensamientos ... y soñó. Soñó que llegaría un guerrero que por una vez no la dejara casarse con el rey, que algún día viviría fuera de los meses que en ese instante parecían la única alternativa, que la mimarían muchomuchomucho. Soñó con volver al amor besando cada detalle oculto de la otra alma, con un vestido rosa que fuera solo para ella, con una foto antigua después de trece años, soñó con una boda a los veintinueve, entendiendo boda como un amor esta vez si, para la eternidad.
Dadme un poco de cariño querubines que guardáis mis noches, llevadme a bailar perseguidas mariposas blancas, hazme el amor como si... como si volvieras a quererme, dejaros escribir palabras, entrégame la ilusión infinita futuro enamorado... y lloró.
Lloró hasta horas que no se atrevió a mirar hasta que en un instante que bien pudo ser a las dos o a las cuatro entre las lágrimas, que llegaron a simular ser de cristal, aparecieron leves destellos de serenidad, toques de alegría y sonrisas de agradecimiento en la oscuridad, recordó a sus personas, recordó que era ella y solo ella, y de golpe sin llamar al timbre entraron los dieciséis dándole un abrazo con mucha fuerza, y diciendo aquello de: If she had wings she would fly away, you'll have it, bonita...

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