Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 20 de junio de 2011

Te voglio bene assaie

En un lugar recóndito del planeta, ajenos al ruido, a la desesperación y a la pasión, se encuentra un hombre que abraza a una niña con facciones sencillamente bellas, que de rato en rato le acaricia con ternura. De los ojos de esta salen lágrimitas sinceras que parecen conjuntar a la perfección con el sollozo silencioso de su padre. El entorno es de un gris que mas tiende a azul que a blanco o negro, y el cielo se torna ámbar, dotado de una hermosura difícil de encontrar a estas alturas de la historia humana.
-¿Vas a ser siempre cómo ahora?
-¿Cómo soy ahora?
-Frágil ante lo mínimo y muy asustadiza, dramática por las mayores tonterías, eso si, tan valiente como el mejor de los guerreros de Marco Aurelio, sin saber lo que es el miedo auténtico. No conoces el temor espontáneo, ese que te paraliza los pensamientos y dota a tus pies de una resistencia extrema para poder correr huyendo mucho tiempo, y no por falta de oportunidades para que este apareciera en ti, es que sencillamente eres incapaz de sentirlo. La vida te ha regalado una inocencia de la que cualquiera desconfiaría debido a lo extraño y natural de ella, es opuesta a la credulidad en contra a lo que se tiende a pensar, es una inocencia inteligente, sin rencores ni odio, engendrada de tu confianza mal encaminada de la vida. Tienes la expresión mas conmovedora que he visto jamás, y tengo la sospecha de que aunque envejezcas al ritmo que el tiempo, amo y señor de la eternidad, te marque, seguirás regalando chispitas de juventud. Deberías mejorar tus impulsos cariño y, a veces tu falta de empatía, pero hoy no quiero decirte defectos, ya que habrá muchos en tu vida que se dediquen a llenarte los días contándote aquello en lo que necesitas mejorar. Prefiero que escuches todo lo que haces bien, para que no lo olvides, para que te de fuerzas para seguir si algún día te hartas de este sinvivir o convivir que es la vida. Al fin y al cabo nadie te cuida como yo, nunca lo harán L, por mucho que a veces duela oír esto. Adoro como te ensimismas y aislas del mundo cuando bailas en secreto para que nadie te vea y tu forma llena de interés de crear. ¿El qué? Lo que sea, te encanta crear, o reinventar,  esculpes maravillosamente, no te empeñes en guardar todos esas figuras para ti. Son muy buenos, copias, sí, renacentistas o grecolatinos hija, las mas increíbles de todas las esculturas hechas jamás. Ser capaz de moldear un hombre a partir de piedra o cualquier otro material es un don que pocos poseen, y tú L, lo has conseguido, lo has educado y perfeccionado hasta el punto de hacerlo magnífico, no dejes que la humanidad se quede sin apreciarlos. Eres tan pequeña aún, tan indefensa, aunque supongo que para mi lo serás siempre, pese a que rondes ya la treintena. Escoge el camino que te haga feliz, toma lecciones de aquellos que no se pongan medallas de sabios, de los mas humildes o introvertidos, aprende de lo subjetivo, desecha lo objetivo que se vuelva por segundos aburrido...
-Te quiero mucho papá maestro, gracias por darme el mayor don, el de la esperanza, shhhhhhh no trates de seguir hablando, abrázame.

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