Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
sábado, 11 de junio de 2011
Hasta siempre amigas.
A vosotras que habéis hecho de los dramas algo maravilloso y de la felicidad un arte, que habéis sujetado mis nervios cada segundo y os habéis encargado de ordenarlos según la situación y el instante. A vosotras que fuisteis las únicas que me disteis la oportunidad de creerme un poco filósofa, de ser dramática, de soñar con una vida siempre rodeada de no otra cosa que vosotras. A vosotras por ser inmortales, por nacer para mi de una canción adolescente o de un clásico de la opera sin importaros la calidad musical. A vosotras por ser compartidas por todos y mostraros distintas para cada cual. Por decirme ''Quijotesco, Gracias, Esperanza, Carmen, Leucocito, que siempre me ha gustado esa en especial ya lo sabéis...'' Me lo habéis perdonado absolutamente todo: los fallos que he cometido poniendoos como excusa, los errores en los que os he introducido, el mundo de locos en el que os he mezclado. A vosotras que me habéis hecho recibir halagos, y no se daban cuenta ellos de que no era yo la que os manejaba a vosotras sino al revés, nunca osaron admirar vuestra belleza, siempre todo el mérito es para los seres humanos ¿por qué? ¡Cómo si vosotras no estuvieseis mas vivas que cualquiera de nosotros, cómo si vosotras no nos dieseis en gran medida la vida! A vosotras por resucitar mi alegría, mi satisfacción personal, en innumerables veces mi autoestima, mi cariño, a vosotras por hacerme saber que cuando todas las creencias se deshacen puedo ser una devota de vuestra peculiar y universal realidad. Por haberme servido para expresar ira, desconsuelo, nostalgia, calamidad, agradecimiento y mucho amor. A vosotras que durante un par de años habéis sido mi mundo, mis amigas mas leales, mis compañeras secretas de noches en vela cargadas de lágrimas ... a vosotras solo me queda deciros hasta siempre queridas, tengo que marcharme de vuestro lado, no sé hasta cuando, ni tampoco muy bien el motivo, no estoy segura de si mañana os abrazaré de nuevo o si pasaré años respirando de las de los genios. A vosotras, Palabras, suplicaros que no os olvidéis de mi pequeña imaginación, que vengáis a rescatarme algún día aunque sea en la edad de los purés y los bastones ... ¡Y que sois Bonitas!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario