Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
domingo, 1 de mayo de 2011
Make the world dance!
Me desperté bailando, why is everybody so serious? Tomé café, muy muy cargado, con mas pastillas edulcorantes de las recomendadas, no había tiempo de comer, ¿para qué? Era una mañana maravillosa, había tanto que hacer, risas, ¿por qué hablas sola estúpida? Baila conmigo querido, déjame moverme como un pato ebrio, empachado de gusanitos que le ofrecen los niños. ¿Estudiar? Pues mira, hoy no pondré pegas, ¿se me consiente algo de música acompañando las temiblemente bellas matemáticas? ¡Gracias! Voy a representar una obra teatral para mi público de peluches y muñecas siempre sonrientes. ¡Oh cuanta es su belleza! ¡Lo siento no puedo amarle! ¡Sufriré por usted, hasta que consienta ser mía! Reía sola, que divertido es representar un gran clásico sacudiéndolo de la sobriedad que lo envuelve. Sin embargo vuelvo al movimiento, no hay nada mejor ahora no. Y me guío por los escasos instintos que me quedan, y me resigno a la realidad pero no a la fantasía, y bailo de nuevo sin compañía pero muy arropada, lo típico, lo natural, lo divertido.
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