Sigo escuchando esa canción, que hoy, mira tú el destino que acertado, ha resurgido en esta habitación desgastada desconocida para casi todos, que es mi pequeña alma.
La luz de aquel día fue sin lugar a dudas o error la iluminación mas adecuada, mas especialmente encantadora, que ha adornado un momento en toda mi vida. Suelo pintarla como un baño de sol soñoliento, dispuesto a esconderse, regalando sus últimos rayos, reservados para esos instantes.
El calor, era dulce, muchísimo, y sospecho que en esa tarde de domingo primaveral no era posible hacer algo mas que sonreír con innegable sinceridad. Si tuviera una estancia en mi memoria para recuerdos, a la que nadie pudiera entrar para modificar o desprestigiar los recuerdos, en la cual lo que entrara no saliera jamás, sin ninguna duda metería en ella esa casi ensoñación vivida sin haber sido elaborada con anterioridad. Ese día me consideré guapa, extrañamente sencilla, sin necesidad de esconder nada, sin pensar en cánones, absorbiendo segundos de felicidad, quizás renacentista y quizás a nadie mas alrededor del mundo le hubiera gustado mi aspecto ...
Me encuentro sola, nostálgica por asumir que pese a que lograra embrujar los relojes o jugara con otras risas, mi alusión no volverá, por fortuna ahí seguira su fantasía, intacta por muchos años mas, felicidades.
Hoy cumples un año.

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