Miércoles, 27 de abril, 2011:
Yo creo que hay días sin vida, son esos que pasan sin mas emotividad que una leve sonrisa de cortesía. Mañanas en las que los colores del mundo giran con lentitud o excesivamente rápidos sobre siluetas ensimismadas en sus propias consciencias. La gente los llama grises, no obstante a mi me parecen desteñidos, muy muy claros, cargados de una luz de difícil descripción que percibo de forma cansada y absorbe la escasez de energía que muestro entonces. Todos tenemos días gastados, aunque a algunos mas dramáticos se nos adivinan mas que a otros. Cada palabra regalada al aire me suena exactamente igual a la anterior, cargada de técnica, sirviendo meramente como apoyo para los mas rezagados que no captan el mensaje mirando únicamente signos universales. El tiempo no avanza, como si cada movimiento de manecilla, cada tic-tac, hiciera sufrir de forma temible al alma de los relojes. Yo creo que es mejor apartarse de estos días, huir de ellos escondiéndonos entre mantas y cafés, yo creo que es injusto que no tengamos una oportunidad de vivirlos de nuevo, por eso escribo sin buen léxico ni historias bellas, tal vez mi encogida imaginación de frases y sílabas aún pueda salvar esta víspera. Aún son solo las diez.

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