¿Por qué ahora? Supongo que es la pregunta mas oída por el espíritu de la vida, ¿Por qué él, ella?, ¿Por qué de esta manera? ¿Por qué no nos dimos cuenta de nuestros errores?, ¿Por qué nadie nos paró los pies? ¿Por que ha acabado? ¿Por qué el odio, el rencor, la paciencia, la alegría, el Amor? Estamos ciegos, sordos, tullidos, todos, sin excepción, por eso tenemos tantas cuestiones incontestables, por eso nos equivocamos, nos creemos los reyes de nuestra minúscula propiedad y sonreímos con sarcasmo ante la evidencia. ¿Por qué? Porque sí, siempre es porque sí, o si hay menos suerte porque no, porque hace tiempo que elegimos que así fuera, porque cada cual creo su vida basándose en un modelo particular de felicidad. Una pregunta lleva un millón tras de ella deseosas de ser contestadas, y una vez se llega a la última siempre queda otra mas, como si las palabras quisieran reírse de nosotros, y es que en cierta manera nos manejan. Hacen de nosotros una personalidad y crean la Imaginación, el Cariño, la Historia, la Naturalidad, las Carencias y la Locura. Desconfío de los que no preguntan, por muy boba que sea la duda, y de los que se autoproclaman cuerdos, o de esos que llaman a otros chiflados. Mirando a través de otros ojos como brillan las acciones que creamos, podemos darnos cuenta de que el alma mas necia necesita un sentimiento chalado para poder sobrellevar los misteriosos interrogantes que por fortuna se quedan si respuesta lógica.

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