Brindo por esas novelas en las que una se ve morir con los protagonistas, en las que no hay éxitos sino simplemente vida. Brindo por ti, mujer caribeña, por ti Jean Rhys y por la locura literaria más real que disfruté en meses.
"Ella dijo que amaba este lugar. No lo volverá a ver. Estaré pendiente de una lágrima, de una sola lágrima humana. No esa cara confusa, rabiosa, lunática. Escucharé... Si dice adiós o quizás diga adieu. Adieu -como en esas canciones antiguas que solía cantar-. Siempre adieu (y sale en todas las canciones). Si ella también lo dice, o si llora, la estrecharé entre mis brazos, a mi lunática. Está loca pero es mía, mía. ¿Qué me importan los dioses o los demonios o la misma providencia? Si sonríe o si llora, o las dos cosas. Por mí.
Antonietta -yo también puedo ser tierno-. Ocúltate el rostro. Ocúltate tú, pero entre mis brazos. Ya verás lo tierno que puedo ser. Mi lunática. Mi niña loca".
Antonietta -yo también puedo ser tierno-. Ocúltate el rostro. Ocúltate tú, pero entre mis brazos. Ya verás lo tierno que puedo ser. Mi lunática. Mi niña loca".
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