Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

domingo, 27 de abril de 2014

Pero sé a qué huele la poesía.

Yo no sé escribir acerca del cadáver de una mariposa, ni sé versar sobre algo que nunca viví. No sé enamorarme unos segundos ni comprendo el vuelo de las ideas taquigráficas de tu colchón. No tengo idea sobre cómo rozar la música ni sobre el color de la muerte. Sin embargo, a veces sé de ti. A veces me enorgullezco de ti sin derecho y ríe el entorno con tus ilusiones. No sé leerte, pero a veces sé interpretarte los gestos y querer a tus párpados insomnes.

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