Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 13 de mayo de 2014

XIII

Tranquilo, a mí también me abruma tu breve existencia en mis intestinos. Queda en mí alguna polilla que olvidé vomitar. El colchón -como el tuyo- se mueve cada noche. No volveremos a vernos, la levedad del juramento de cariño no pesa más en mis neurosis anunciadas. Las narraciones se las han comido los pájaros amarillos, no te quieren ni yo a ellos. La noche no se destapa grosera, las pesadillas cambian de temática, mis labios escupen contradicciones transitorias.

Tranquilo, si fuera tú, yo también huiría de ti. 

Fotografía de Billy Brandt.

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