Se acaba el tiempo y con él mis palabras, por suerte no las de los poetas. Ya lo dice Ángel por mí, te quiero mucho aunque me enseñes la realidad a manos llenas.
Preferible es no ver. Meter las manos
en un oscuro
panorama, y no saber
qué es esto que aferramos, en un puro
afán de incertidumbre, de mentira.
Porque la verdad duele. Y lo único
que te agradezco ya es que me engañes
una vez más...
—«Te quiero mucho...»
Ángel González.
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