''Si ella viniera a preguntarme ahora diría que me da igual. Estoy cansado, mis respuestas son lo más nimio de este mundo, ¿a quién quiero engañar? Yo no quiero esta vida. Me disgusta ver que hasta este desagrado pesimista y continuado me disgusta, no soy feliz. ¿Lo fui alguna vez? Imagino que en toda infancia y juventud hay días en los que el hombre comprende el significado de la alegría. Pero esos años huyeron, no queda ni rastro de ellos, solo estos cuadernos gastados, de los que ya no puede casi entenderse la caligrafía. Me es indiferente que ella marche, o que se quede aquí, que me hagan irme a vivir lejos de estas tierras que tanto quise o quedarme a descansar bajo ellas para siempre. Al fin y al cabo voy a morirme. Deseo morirme, y sin embargo, ni siquiera poseo el suficiente valor cobarde para matarme. Soy un viejo. He perdido la belleza y la fuerza e incluso mis facultades intelectuales se ven mermadas con los días. Detesto a aquellos que tratan a los viejos como jóvenes, yo no puedo enamorar a una muchacha guapa y radiante, ni tampoco jugar con la suerte, porque con mis años mis posibilidades de perder son las más. Quizás aquellos que con esta edad luchan no son más que ignorantes, o quizás solo tienen aun más miedo que yo y se agarran a la esperanza.
Siempre fui demasiado altivo, demasiado arrogante, demasiado conquistador; puede que pensase que el viaje de la juventud era eterno, que el amor era para los débiles, que la pasión era mejor por ser más fácil e inmediata. Me llené la cabeza con ideas de otros revolucionarios que nunca llegué a comprender bien y olvidé construir mis propias tesis, y ahora, cercano al final, me arrepiento de no haber tratado nunca de eternizarme. No tengo hijos, el mundo no me recordará por grandes logros, las mujeres que algún día llenaron mis mañanas marcharon con otros más estúpidos, más feos, menos galantes, y tal vez hoy, más felices. Deseo morirme porque estoy solo y sin obra maestra. Rodeado de lujos pero acabado, sin recuerdos compartidos, sin entender jamás si alguna vez fui libre o mi destino estaba escrito desde el principio. Me gusta la belleza que alcanzo a intuir, pero mis piernas me fallan; he olvidado la sensación de correr al alba; la vista me engaña, los oídos me zumban y en mis labios no hay sabor de otros labios que compartan mi desconsuelo. Estoy enfermo de miedo.''

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