De espalda, y con la mirada más fija en los raíles que en el tren que marchaba furioso al ritmo de su cada año más débil chucuchú, se preguntó a cuántas de las personas que no habían bajado en su misma estación volvería a ver de nuevo. Quizás alguna de esas gentes que marchaban ya a destinos que ella desconocía se convirtiera en unos años en rostros conocidos y labios de confesiones. O quizás no, y tal vez fuera aquello lo más angustioso de todo. ¿A cuántas personalidades interesantes se estaría perdiendo por falta de tiempo y de valor? Alzó la mano y cansada, despidió con la mano a un vehículo con personas a las que paradójicamente le hubiera gustado saludar. Pensaba lo asfixiante que le resultaba querer querer a una extensa variedad de personas y que esta se viese mermada por la imposibilidad de retener a todos siempre a su lado. Sospechaba que lo que más la angustiaba no era eso, sino el riesgo de que las sonrisas más bonitas, los ojos más nostálgicos y los intelectos más despiertos la olvidaran. Qué egocéntrico sonaría este planteamiento si se atreviera a confesarlo. ''Las personas deben continuar su vida'', le hubiera contestado alguno. ¡Ella ya sabía eso!, no se trataba de que le rindieran un culto vitalicio, simplemente de que no lucharan por solapar el recuerdo de alguna de sus palabras... El tren se había ocultado en el horizonte a la vez que desarrollaba su teoría, el resto de pasajeros se habían marchado de la estación. Solo quedaba ella en aquel lugar desamparado, lejos del pueblo, cercano al campo, con un enorme reloj sujetando a la pared y una casa abandonada y ruinosa tras de sí. Creyó que nadie acudiría a buscarla, no había avisado de su regreso. Comenzó a caminar por la carretera que la conduciría a casa al igual que el tren había corrido sobre los raíles que lo conducirían a cualquier lugar. Ella iba despacio, sin compañía, sin chucuchú, pero abandonaba, al igual que lo habían hecho los vagones, aquel lugar a su suerte, diciendo de nuevo adiós a los viajantes desconocidos del próximo tren que aun no había llegado...

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