"Nos quisimos, como cada noche al mes en las que las palabras sobraban y el cariño se hacía lo suficientemente poderoso para poder llenarlo todo. Nos asfixiamos, casi casi nos extinguimos, y nos sentimos morir tranquilos, juntos y eternos. Después llegaron los meses fríos y cambiamos, y aquellas suplicas de silencio al amanecer se difuminaron con los paisajes dorados del verano. No volvimos a vernos, ni a escucharnos, no me ahogaste, no te absorbí, no nos echamos de menos... y sin embargo, me quedé sin tus silencios, los ruidos me agobian ahora, incluso en soledad. Ven a hacerme compañía un momento mientras aspiro tus gritos callados."
-En silencio por favor, cuidando la tranquilidad del ambiente pero agitando el espíritu. Ven y haz que no pueda oírte, apaga la luz, quiéreme.

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