Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

sábado, 8 de enero de 2011

Toda una vida

Un inmenso paquete acaparaba toda su atención. Situado en el medio de un salón ya de sobra familiar para ella. Estaba coloreado por tantas tonalidades que sería imposible nombrarlos todos. Las piernas le fallaban, los dedos de los pies le comenzaron a crujir y sin saber como se observó caminando hacia la estrambótica caja. Paso sus alargados y cristalinos dedos por las esquinas, sintiendo la chispeante textura del  brillante papel que la envolvía. Examinó todos sus lados, hallando en cada cual unos dibujos cuidadosamente diferentes. Ladeo la cabeza, tenía los ojos muy abiertos y los labios suaves, relajados. Los mofletes sonreían alegres ante la posibilidad de la sorpresa y su nariz parecía elevarse intentando captar un nuevo y desconocido olor. Con esmero comenzó a rasgar embalaje, despegando el celo que se quedaba a jugar con los papeles y doblando estos con ternura apilándolos unos sobre otros. Ni siquiera ella podría atreverse a calcular cuanto tiempo se quedó allí quitando el empaquetado. Cada vez era mas pequeño, cada segundo era mayor la curiosidad, las ganas de mirar frente a frente a lo que fuera que se encontrará allí. Cuando menos pensó comenzó a oír un leve ruido. Sollozos. Se encontró con una mirada igual a la suya, con escaso pelo al que acariciar, con unas extremidades minúsculas que no cesaban de abrirse y cerrarse con fuerza. Asustada la cogió con ternura, y cuando la hubo sostenido entre sus brazos comenzó a llorar. Era solo para ella. Su regalo mas grande, realmente una parte de su alma, con toda la vida por delante para enseñarle como vivir. Nunca hubiera imaginado que se podría amar a un ser tan pronto. Ahí comenzaba su historia y allí estaba ella para hacer de su camino el mas hermoso del universo.
 

1 comentario:

  1. Mi sueñooo frustradoo ser mamá, nuestras hijitas serán amigas y harán coreografias de rebelde way!!!

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