Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
sábado, 22 de enero de 2011
Si aún conservaba esa pequeña llamita de esperanza por encontrarse una mirada conocida ya de sobra, si su corazón todavía daba vueltas ante la imaginación de su sorpresa... tal vez todo no estuviera perdido, quizás no, ojalá perdurará aunque solo fuera para ella esa gota de lo que había sido un río, ya que mientras guardara aquella molesta gota cualquier hecho absurdo guardaría un poco de sentido, cualquier beso sería el primero. La esperanza, primer síntoma de debilidad humana, la esperanza, sencillez del amor, facilidad de felicidad.
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