Despliega las alas antes que ellos, sigue tu corazón pequeña... Cada día necesitaba un poco mas, mas amor, mas atención, mas gritos, mas locura. Su hogar estaba dónde tenía el corazón, y quisiera admitirlo o no, su hogar estaba en aquellos lugares recónditos. Él sería la cicatriz de una visible herida, pero por el momento era un corte profundo del que no paraba de brotar sangre joven y dulce. ¿Había tratado de cambiar su vida? ¿Y que importaba? Lo único esencial en esos momentos era abrazarlo a oscuras, pensar que los quince ya se habían ido, y que los dieciséis eran magníficos, sonreír divertida al imaginar el futuro. Anhelaba oír una y otra vez sus canciones favoritas mientras sus sombras se hacían una sobre la pared. Que magia compartían en secreto sus almas, que mentira mas hermosa, no dejaría jamás a sus sueños conjuntos irse de su fantasía.
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