Trescientos sesenta y cinco días, y el calendario tal y como lo conocemos se le antojaba un capricho de un grupo de señores grises, semejantes a los de ese libro llamado Momo. ¿Cuánto se supone que es un año? ¿Mucho tiempo? ¿Excesivamente poco? ¡Nadie osa contestar sin titubeos a semejantes preguntas!
¡Claro que sé lo que es enamorarse! y sin embargo no estoy segura de porqué una mirada en lugar de otra, pues sería mas sencillo nacer amando a una persona y no despegarte de ella jamás, pero ¡ay: mas cómodo, mas pragmático, menos artístico! Continuamente,pese a nuestro prepotente e ignorante ''soy de ciencias'', nuestro espíritu es en su totalidad una evocación a cualquiera de las artes. Ya podría decirse que las relaciones entre almas son también algo digno de reconocimiento, y es que no hay una pareja igual a otra, ni una manera preparada de susurrar te quiero. No hay manera de entender las de otros. Sencillamente amamos, y honestamente creo que si se da la serie de casualidades fantásticas y ese azar lleva a que en una irreal circunstancia queramos a alguien de verdad, ese alguien habita en nuestra memoria hasta que esta siga teniendo al máximo todas sus capacidades.
Recuerdos, parece triste adivinar que es lo que nos queda, aunque ya sabes me llena de alegría pensar que es precisamente todo eso lo que guardamos aún. Persistencia de la memoria frente al olvido...

No hay comentarios:
Publicar un comentario