Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Estaba pensando en escribirte una canción... y no me sale!

Si quieres bailamos, me pongo los zapatos y me llevas... Vamos a olvidarnos del tiempo perdido, si, me parece genial. Demos vueltas en nuestro propio mundo y giremos lentamente acelerando muy deprisa. Es un mundo loco, salvaje, a veces muy dormido, y otras tan excesivamente bullicioso... Un cigarrillo que dejar a medias, un cubata que perder al fondo de una barra de un nuevo bar. No se nos da bien ceder nada por el otro, pero ay! planeta egoísta... ¿Te he contado alguna vez lo mucho que creo quererte? No importa, una vez mas. ¡¿De que forma fugaz cambia mi realidad?! Pero que bonito es abrir los parpados por la mañana entre ojeras y pómulos sin desmaquillar, verte con la cabeza pegada en la almohada y revolverte un poco mas el pelo... Una mancha de mi carmín preferido decora ahora el cuello de tu carísima camisa... otro recuerdo mas, fabuloso. Ego Ego Ego, oh si! Mis notas favoritas, agárrame de la cintura y hazme olvidar mis aburridos asuntos entre pasos torpes de baile, uuuh... si quieres bailamos..., no hay lugar que no te haya besado ya,  no sé que contarte que no me hayas contado tú primero!

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