Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 7 de diciembre de 2010

Son siempre las falsas las que lucen más reales, mas brillantes...

''La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.''comentó el gran artista en alguna ocasión, Salvador Dalí el clímax de la creatividad, la diferencia materializada y muy palpable. Tenía un gran amor hacia si mismo y delirios de genio; siempre supo cual sería su futuro: él dejaría huella. 
Fue amigo de la inteligencia y pudo saborear intensamente los placeres de la gloria. Sus locuras juveniles las compartió con Lorca y consiguió entusiasmar al mismísimo Picasso.
Rebosaba vanidad y egocentrismo que, junto con la ayuda de su gran pasión, la enigmáticamente leal Gala, hacían a su persona inmune ante las mediocres habladurías de la población absurda.
Estudioso de sueños, perseguidor de los secretos del sexo, chiflado reconocido, enamorado eterno... Salvador Dalí. Gran ejemplo a seguir.


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