La pasión se ha ido como lo hubiera hecho la de cualquier hombre. Y esto desespera, incita a escaparse de la cárcel de palabras construidas a nuestro alrededor. La afición se ha convertido en rutina, en algo que tragarse a través de un embudo, en tedio. Te envidio, asqueroso tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario