Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 1 de abril de 2014

Elsa López.

                                               A Gonzalo M. Escarpa 

Te quiero porque un día aventuraste, loco,
la posibilidad de hacer tú solo de colores un arco
y encima de la mesa me colocaste un ramo
de plástico y de flores de cartulina blanca.
Porque eres como un  niño irreverente y mágico,
olvidadizo y tierno.
Porque inventaste un beso para hacerme reír
jugando a ser bufón cuando eras triste.
Porque fuiste capaz
de convertir en humo las estrellas.
Mi dulce caballero. Mi paje. Mi gorrión.
Mi arlequín. Mi ave de paso.

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