Si alguien entendido en modernidad y con una buena capacidad para redactar sus pensamientos anda por ahí, me gustaría que me explicase en que momento se hizo un objeto pasional un pearcing en lugar de una liga; porque sinceramente y con perdón por aquellos, aquellas (en fin) que los tengan, en mi no levanta ningún tipo de pasión. Yo defiendo el juego que daba la liga, el elegirla si eres ella, el encontrarla si eres él. Si algún hombre está leyendo esto me haría un favor si me explicara porqué un escote en un cuerpo por formar resulta más sexy que una abertura minúscula en algún lugar insospechado lucida por un cuerpo de más de quince años, pues siempre he oído aquello de: ''mejor insinuar que enseñar''. No entiendo tampoco el motivo por el cual la ordinariez consigue más que la educación, el sexo más que el amor y el alcohol más que la constancia. Me sorprende la facilidad de cualquiera para hablar con otro cualquiera, en cualquier lugar, sobre temas que debieran ser íntimos, me indignan las burlas no sugerentes sino obscenas que gobiernan los medios y el auge de cierta ''literatura'', suponiendo que sea posible catalogar a esos panfletos adolescentes como tal. Personalmente me resulta más emocionante descubrir lunares e inventar un cuento para cada uno de ellos, que ver tatuajes repetidos hasta el aburrimiento. No adivino el motivo por el cual se ha perdido el gusto por el detalle, por la seducción sin prisas, por el intercambio de miradas tímidas. Se ha olvidado la magia de echarse la fragancia personal en los talones y tras las orejas, y ¿puede alguien argumentar por qué un gran porcentaje de ''hombres'' utilizan el mismo desodorante como colonia? Atrás quedaron los vestidos largos rasgados en un lateral, las citas premeditadas con días de antelación. Los enamorados ya no aprenden poesías para recitarlas en un susurro de amor, las cartas firmadas con pintalabios parecen una reliquia vintage.
Ningún hombre apuesta ya por jugar a ser un dandy... romanticón, que me gusta decir a mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario