Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 7 de febrero de 2012

Buenas noches amiga.

¡Ay amiga mía! No tengo más guerras que declararte puesto que ya no me quedan armas con las que herirte, ni palabras que combinar con sorna, ni juegos en los que enredarte. Fuimos muy felices esos veranos en los que nos conocíamos cada atardecer. Tú me contagiabas tu alegría, yo trataba de enseñarte como vivir. ¿Cómo ocurrió que lentamente fuiste huyendo de mis consejos? ¿Fue quizás que eras una alumna aventajada y aprendiste pronto la lección? ¿Por qué en una hora de silencios se acaba con un amor que ha ganado batallas, muy duras batallas? ¡Ay amiga! Si pudieras entender la melancolía que se esconde entre estas frases ... si supieras lo que te echo de menos. Dejaste de quererme, como a todos, no entiendes de lealtades aunque si de compromisos. ¿Cuando volverás a retratarme al amanecer cuando estoy despeinado? Solías comentar que la luz del alba me favorecía. Quiero pensar que volverás. Sin embargo más que demostrado quedó ya que el pensar no es predecir, y que los que esperan se quedan apáticos, que vale más la búsqueda en sí misma que el propio hallazgo. ¿Cómo no tener esperanzas ante la vida?, que dirías tú, eso me pregunto: ''¿cómo decaer ante sueños que aún no se cumplieron, ante puertas que no deseo ver cerradas?'' Aún me queda la música, nuestra música, las melodías con las que adormecíamos las noches más largas. Trato de buscar huecos entre mi tiempo para coger el chelo y con él tocar alguna de las canciones que solías rogarme interpretar para ti... Sin ti no tengo más público que el viejo atril de madera y la muñeca de trapo que me regalaste, que nunca deja de sonreír, ajena a mis vaivenes sentimentales. Es ella la que escucha algunas noches la nana de Falla con la que te gustaba dormir... Que vacío está el pisito sin ti amiga, que huecas suenan las notas, que descoloridos se ven los lienzos que me dejaste...

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