Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
sábado, 1 de octubre de 2011
Cuando suena débil, me encanta.
-Llévame hoy a casa, te lo suplico, me estoy peleando con el asfalto, no consigo levantar mi cuerpo tendido de él. Levántame y recuérdame las palabras que me quedan por decir. Una a una, revive nuestras aventuras, crea un teatro y regrésame a mis fantasías. Fui fuerte una vez, ¿no?. Cada uno lo somos a nuestra manera, lo que para mí resulta un océano sobrecogedor de dudas y temores, quizás para ti no es mas que un montón de basura esperando a ser reciclada. Cada cual tiene sus propios problemas, su manía de como saltar la valla, algunos adelantan la pierna derecha, van por delante, no le temen a las alturas, hay otros que cogen carrerilla, respiran hondo y cierran los ojos en mitad del salto confiando en la fuerza de la valentía. Una minoría se encoge y trata de pasar con dificultad por debajo del obstáculo, a veces este se cae, pero si hay suerte salen victoriosos. Los mas estúpidos arrollan la valla, dan un golpe tremendo contra ella, y como es lógico esta cede y cae, en el intento de derrumbarla se hacen heridas, se dan golpes por no tener la técnica o la táctica para sobrepasarla sin escándalos... Una canción para mi corazón, he roto la valla en astillas, si tuviera alas volaría alto...
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