Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ya sabes que me encantan esas cosas.

Mi corazon será, sentenció solemne la princesa, del primero que venga a regalarme un precioso ramo de rosas rosas, tal vez esto es pedir demasiado, sospechó, sin embargo no es tan complicado, las he pedido tantas veces ya que a lo mejor lo que pasa es que mi corazon no está destinado para nadie real, soñaré con ello, en la fantasia aún me queda una oportunidad.

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