Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 13 de octubre de 2011

Frente a la opresión, el saqueo y el abandono... nuestra respuesta es la vida.

Absurdo carácter quejica, agarró un ejemplar viejo y leyó: ''Las estirpes condenadas a cien años de soledad, no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra'', sentencia mas que suficiente para hundir aún mas aquella tarde en el olvido...
Entre tanto amor que llenaba su entorno, lo único que deseaba aquellos días en los que le dio por pasar inadvertida ante el mundo era un amigo. Alguien sin compromisos, a quien llamar en cualquier momento sin sentirse una molestia, sabiendo que iría a verla a la hora en la que estuviera mas atareado, si ella pronunciaba las palabras mágicas ''no me encuentro muy bien'', y ya pudiera ser dolencia de alma o cuerpo, el, (o ella) acudiría sin preguntar. Anhelaba sentir recorrer por su oído una frase de fe en el espíritu que se esforzaba por cultivar cada jornada, cuanto mas pensaba en la necesitad de una persona a la que dar la mano sin sentirse incómoda o rodeada de connotaciones pasionales, mas lejana le parecía la posibilidad. ''En los tiempos que corren...'' Pensaba como una anciana a punto de marchitarse entre las sábanas, ''un amigo es lo mejor que se puede tener en esta vida, no provoca mas felicidades que un amante, sin embargo recoge los deshechos de sentimientos que la vida va regalándonos mientras nos hacemos mayores'', pero ya no quedaban amigos a los que acudir, posiblemente porque nunca fue tampoco ella una sonrisa en la que reconfortarse, a la que acudir para recibir un abrazo. Había dedicado los años a ser débil y caer en los consuelos de cualquiera para desobedecerlos sin dar explicaciones, ''los consejos son entre otras muchas, de las fantasías mas bobas que ha inventado el ser humano. ¡Qué fácil es darlos o recibirlos, y que complicado asumirlos!'' No guardaba el suficiente valor para marcar un número de teléfono y pedir ayuda, no podía abusar de las confianzas cedidas, al menos no después de haberlas dado tanto de sí. Cualquier tiempo pasado se le antojó mucho mejor, lleno de alegrías, de amigos, de amigas, de idas y venidas, con cotilleos divertidos con los que reír... En un segundo, que bailaba entre la línea temporal y fue imposible precisar, cayó en la cuenta de que siempre nos aferramos a la daga hiriente de que todo momento pasado fue mas dichoso... Entre estos pensamientos revueltos sobre el amor, la literatura... la amistad, recordó la última parte de cierto discurso prestigioso ''Y las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una oportunidad sobre la tierra'', ¿Qué otra emoción podría experimentar tras esa afirmación? Sonrió vagamente con ganas y esperanzas que se trasladaban a las lágrimas de sus ojos. Si las estirpes tienen una segunda oportunidad, si Úrsula mantuvo una generación entre sus muros, si el último de los Buendía logró descifrar los pergaminos de Melquíades, si Remedios, la bella, ascendió al reino de los cielos... ''Entonces amiga...'', no te queda mas opción que levantarte de esa cama, besar a tu amado estés conforme o no con su manera de ser, abrazar a tus amigos sin pedirles ese ''demasiado'' que te hace insoportable, leer otro gran libro y mirar hacia delante. Buscando ''que de veras sea cierto el amor'', y ''respondiendo con vida frente a la opresión, el saqueo y el abandono...''

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