Abrieron los ojos todos en el mismo instante, lloraron a las mismas horas, crecían en mayor o menor medida, algunos succionaban chupetes, otros preferían hacer sonar sonajeros de tres bolas. Aprendieron a balbucear palabras, a andar, a ir al baño sin ayuda, a masticar, a reconocer rostros. Fueron al colegio, se les enseñó a escribir, hicieron amigos, se enemistaron, jugaron en el patio del recreo, se hicieron heridas, comenzaron a leer, a tener sueños... Nunca supimos en que momento sus esperanzas se alejaron unas de otras, cuando una decidió pedir una guitarra por su cumpleaños y otro un libro y otra unas zapatillas de ballet y otro lápices de colores. Una aprendió solfeo, la diferentes disposiciones de las notas en un pentagrama, como se llamaban las familias de instrumentos y la felicidad que siente uno la primera vez que roza con la punta de los dedos las cuerdas de un instrumento. A otro no solo le enseñaron que las Meninas las pintó Velázquez sino que le invitaron a aventurarse en tratar de retratarlas por el mismo con unos óleos y lienzos que esperaban recibir vida. La chica descubrió el día de reyes lo guapa que estaba con un tutú y conoció la magia de bailar una pieza de Tchaikovsky imaginándose un hada de azúcar. Al último le regalaron un diario en cuya tapa se leía ''un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos''' acompañado de una pluma antigua y un Lázaro de Tormes tan niño en un principio como el que leía sus aventuras. Jamás se adivinó como la levedad de las formas de la bailarina enamoró al carácter introvertido del escritor cascarrabias que le escribía poemas de amor bajo un seudónimo invisible, ni porque el pintor se casó con la música y decidió que era mejor retratarla sin ropa que tocando su harpa. Fue imposible precisar porque la primera pareja tuvo una niña con ojos grandes y nariz respingona que se subió por primera vez a un escenario para interpretar al personaje clásico de Electra, y cómo surgió de la segunda un hombrecito maestro de las matemáticas y las escuadras que tras años de instrucción entregaba los primeros planos del gran teatro dónde, una vez construido la actriz haría su aparición estelar en una adaptación al drama de Madame Bovary. Sería absurdo tratar de encontrar una explicación a porque el pragmático arquitecto pidió matrimonio a la excéntrica actriz, es mejor aceptar que terminaron viviendo entre el mundo de felicidad que las artes que habían guiado sus vidas postraban ante ellos, que soñaban la realidad que el amor les ofrecía y que de esa peculiar y perfecta unión salió un precioso bebé con ricillos minúsculos, ojos vivos y voluntad de hierro, ¿qué que profesión escogió él? Tenía los genes perfectos, el talento necesario... fue lo que decidió ser no sé si artista o científico, sus padres no lo especificaron y yo no quise preguntar, la última noticia que tuve fue que perdía el alma por una jovencilla con la que dormía algunas noches bajo las estrellas cuando la ciudad se desmoronaba y el mundo se olvidaba de ellos...

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