Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

sábado, 9 de julio de 2011

¿Cómo hablar rompiendo un secreto?

Sin darte cuenta he llegado, me he sentado a tu lado y te estoy contando unos cuentos magníficos que voy inventándome sin saber como. Sin que lo sospecharas, llego a estar muy cerca de darte un besito, me gusta que me mires y ahora continuaré fingiendo como si no pasara nada, es normal, sin embargo para mi la originalidad es lo que prima, y hallo diferencias en ese cielo de una noche común de verano. Me encuentro delante de tus dudas y prometo que haré que todas huyan al escuchar lo que tengo que contarles. Cuando menos te lo esperas río por una tontería, te miro con picardía e imagino lo que puede estar esperándonos, hablo con palabras que me quedan grandes, escuchas con silencios que me visten a la perfección, me pierdo buscándote, buscándole, buscándome, buscándoles, entre mis propios pensamientos. Sin que quieras admitirlo el momento nos ha absorbido, nos hemos quedado solos en un lugar en el que hay mucha gente, me sorprendo, te digo lo que necesito expulsar, prometes que me harás caso, te garantizo que esta vez, aunque sea la enésima será la verdadera. Me inspiro, y guardo la idea por unas horas, es posible hacerlo, ¿cómo? reviviendo entre sueños y objetividad las ideas fugaces que llegaron a ti en ese momento. Viendo llover, aunque no cayera ni una gota me quedé dormida, arañé secretos, mezclé emociones, te enseñé un poco más de mi descosida y despegada Alma, y después... vuelvo a no tener miedo, a ser quien quiero ser, a dormir tranquila con desvelos y sonrisas en soledad, de madrugada.

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