Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 16 de julio de 2014

Autoconfesión

QUIERO:

La sangre de tus tirabuzones, la melaza del vello rasurado, esa histeria que a veces es risa,tu vida y la mía.

La pasión que no regresó con actores orgásmicos en camas ajenas.

Venirme abajo, locura y ascenso. Ser feliz con la nariz.

Un beso de verdad, un día be, una esperanza que se parezca a la ilusión.

El cariño que nunca han vuelto a regalar, mirar a quien me mira, ver el mundo con mirada de mi enemigo y enamorarme de su realidad.

Pelear, sentirme débil pero sentir. Deshacerme del cuerpo sustituto cuyo aliento no me roza, no evoca, no besa.

miércoles, 2 de julio de 2014

Podría tener la fuerza de ahogar lo querido o podría seguir ensimismada en su indiferencia. Prefiero la indiferencia, prefiero el llanto si me mantiene viva.

martes, 1 de julio de 2014

Asleep.

 Era una evidencia superlativa que pensabas en mí como una nínfula marchita, tras cuyo caminar los girasoles se cerraban con cenizas. No te juzgaba pese a saber que mi vida en ti se movía sin presencia entre brumas de esperanzas en las que me habías visto dorada y fuera de la jaula. Discutir por lo que jamás se hubiera gestado había perdido su encanto, y las nuevas lolitas pidieron atención desde sus novicias torres de supersticiones. En ellas, el amor aún furioso y la pasión palpitante, sinfonía embriagadora para ti en aquellas noches en las que mis susurros eran antifaces de hipocresía que se transformaba en movimientos para masturbar el poco cariño que nos quedaba. ¿A quién a amar cuando tus manos buscaban la carne más putrefacta de mis muslos? Te leía en versos volátiles y ebrios de un prestigio que nunca llegaba, te tocaba en labios despreciables que buscaban mi desprecio más sarcástico, te veía decayendo en el abismo de la mediocridad y me sabía sin impulsos para sacarte, sin el olor a las magnolias o a  los heliotropos de las pinturas que habían decorado nuestros bocetos. Respirábamos el aroma de las vidas de papel que siempre quisimos, que se escapaban, que llorábamos cuando no nos quedaba pena para hacerlo ante la realidad. 

 Veo tu silueta desgarbada al imaginar que te harás palpable entre mis palabras que no dicen lo que dijeron una vez, que gotean la poca o mucha mundanidad que mantiene despierta a la brisa que a veces fluye entre las cortinas de este cuerpo al que llamaron alguna vez poema.

Ilustración: Paula Bonet.

miércoles, 18 de junio de 2014

V de volátil.

¿A quién el canon y el no canon y el arte y el artista?
¿A quién las últimas esperanzas que se esconden?
¿A quién los primeros balbuceos de la mañana?
¿A quién las carcajadas desligadas de todo?
¿A quién los gritos inconexos del viento?
¿A quién mirar cuando el verano huya?
¿A quién los cariños de madrugada?
¿A quién los dulces y los salados?
¿A quién la rutina?
¿A quién yo?
             
     Pero este otoño se ha alargado demasiado
el segundo lírico del último brío 
acaba contigo pisando
el estómago de las
mariposas.

sábado, 14 de junio de 2014

Que los ruidos te perforen los dientes - Oliverio Girondo.

Que los ruidos te perforen los dientes, 
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

sábado, 7 de junio de 2014

Look how they shine for you.

   No repartieron talento suficiente para todos nosotros, algunos tienen el ritmo y otros la mirada mientras que el resto simplemente tiene la pasión propia del rebelde. Hemos sabido desde que adoptamos la condición esteticista que el arte no es equitativo, que el amor no es correspondido en muchos casos y que las líneas superpuestas no siempre perecen a la muerte.

 Sin embargo, no es esta escusa para cesar con aquello que nos conduce en algunos momentos a creernos magos e inventores de otras realidades espejo del mundo. Comprendimos que solo habrá una Maga y unos colores del abecedario y que las épocas no siempre dan a luz obras perennes, pero quizás, eso nos dio la fuerza para no dejar de intentar construir una vida en la que tuviésemos valor para quitarnos toda esperanza, donde la libertad fuera de verás algo intrínseco y el amor un asunto de todos y para nadie. Continuamos escribiendo y creando porque es posible que el hombre no pueda aceptar el cerco mundanal en el que consume sus vivencias sin remedio ni consuelo. Seguimos en la empresa imposible de pensarnos eternos hasta la última sílaba que se ralla sobre el papel aunque el fracaso de lectura ajena sea una imagen con la que amanecer cada día. No somos parnasianos ni modernistas, no somos fabricantes de otros sueños ni de versos potentes, pero agarramos un rayo que parece no cesar ni cuando las fuerzas flaquean y el desamparo ampara. La condición vocacional no se extirpa como un mal sueño por la mañana, un herido por la magia de las palabras no vence en este mundo la enfermedad. 

domingo, 1 de junio de 2014

Confundí su cariño con mis ganas de querer y su sarcasmo con sonrisas sinceras. Solía invitar a tomar whiskys rebajados con agua, era su bebida favorita, y aunque nunca fumé, desde que nos conocimos llevaba siempre un paquete de cigarrillos encima para que saciara su sed de muerte.

martes, 27 de mayo de 2014

Ingravidez.

A veces me veo morir cuando intento rasgar la tela invisible con la que me separo del mundo. Me observo desfallecer con la delicadeza propia de los últimos chubascos en primavera y esta risa manipulada no alcanza para sujetar el mundo. A menudo he soñado con matar al padre para huir de aquel invernadero de hormigas rojas al que llamaron posiblidad. Solía caerme en el asfalto más derretido de Madrid buscando aquellos susurros que dejaban tus suelas al acariciar al suelo. Me gustaba vivir en eterna esperanza de recuperarte, vida. Una vez me pareció observarte bailar en el espejo de otros ojos.

Como la nausica dublinesa.

Aula baldía. Si supiera cómo se pronuncian sus fonemas. Sin conocimiento. Qué pensará de mi desaliño. Ilusiones transitorias una tarde de mayo. Desengaño justo a tiempo, antes de que comenzara la mentira ficticia. Gafas para comer mejor mi aspecto, lentes para saborear mejor el suyo. Desarreglo masculino por su parte y mirando su cabello es gemelo del mío. Deberíamos conocernos, paralelismos con antihéroes del siglo XX.

lunes, 26 de mayo de 2014

V.

Se acaba el tiempo y con él mis palabras, por suerte no las de los poetas. Ya lo dice Ángel por mí, te quiero mucho aunque me enseñes la realidad a manos llenas.

Preferible es no ver. Meter las manos
en un oscuro
panorama, y no saber
qué es esto que aferramos, en un puro
afán de incertidumbre, de mentira.
Porque la verdad duele. Y lo único
que te agradezco ya es que me engañes
una vez más...
                         —«Te quiero mucho...»

Ángel González.