Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

viernes, 3 de octubre de 2014

La soledad sería esto.

A Pizarnik, 
a la soledad del lenguaje,
a la opresión de la irrealidad.
Sospeché, Alejandra, que la soledad sería comprender el dolor que no siente el agua al chocar contra las ventanas, cuando la lluvia -como siempre- azota el verde de los que no se ven brillar. Sería ese ritmo que imprimen las nubes en permanente posición, sin formas con las que jugar a pasar la infancia, ni esperanzas de que se disipen dando paso al rey de mi república. La soledad era esto, aislarse en otro y no comprender qué quiere decir el cariño si una no lo siente, la soledad no era más que una lágrima en cuyo lugar sale una sonrisa torcida. Era morirse mirando un mar que nunca aparecía, era memorias de amor sin amor, era pensamientos sin fe y era esa mirada violeta con la que fulminabas los amaneceres. La soledad no era sino mi constructo de mí, y tal vez el tuyo de ti y esa visión tan subjetiva e irreal con la que nos deshacemos del supuesto mundo de distopías que encadena almas. Pero tú sabías volar, enséñame y permite que venga conmigo esta soledad...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

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Agita la dialéctica o moriremos de clasicismo. Dame la risa de la antítesis paródica. Juega con la histeria y con las sílabas. Dame enfados, dame celos, dame vida.

martes, 2 de septiembre de 2014

When you're all alone, by yourself, do you like you?

 Enfrentarse a una página en blanco se parece más que a ese orgasmo del que hablaba Gónzalez al pánico de la primera relación. No encajan las palabras y esos pensamientos que parecen tan estructurados en mi ideología se tambalean ante la idea de exteriorizarse. Sé de lo que quiero hablar, sé qué quiero transmitir pero no sé el cómo. Sin embargo, sí que tengo claro que esta vez quiero hablar de mí, de nosotras, de las subordinadas a criterios sobre los que nunca nos han pedido opinión, nosotras las mujeres occidentales que hemos tenido la suerte de nacer sin aparentes cadenas sexuales y la desgracia de estar atadas con grilletes ideológicos camuflados, que ni siquiera muchas de nosotras logramos aceptar o reconocer como tal. 
 Quiero escribir sobre nosotras a las que nos enseñan la magia de todos los grandes escritores y la histeria de aquella mujer que escribía para matar a la monotonía. Nosotras a las que nos venden el éxito como una familia y un beso de buenos días a un marido encantador -o no tanto-. Nosotras que por herencia cultural ponemos la preocupación de otros por delante. Nosotras a las que nos han enseñado que el feminismo es algo radical y arcaico mientras vemos en la televisión cómo un obispo opina sobre nuestra sexualidad y varias feligresas aplauden su palabra. Nosotras que vemos como se estigmatiza a lesbianas con aspecto "masculinizado" y como se exalta a otras adecuadas a los cánones estéticos. Nosotras que ni siquiera tenemos la potestad para decidir sobre nuestra maternidad pero sí la obligación de escuchar como se satiriza en relación a temas como el abuso sexual. Somos las que para llegar alto han de demostrar que son más que una estética, las mujeres de jefes de estado cuya misión es lucir perfecta, sonriente y empática, pero también las presidentas alemanas tomadas en cuenta alejadas del feminismo con aspecto y actitud viril. Nosotras que también tenemos sed de poder, capacidades y moral propia.

 Quiero hablar de mí, la que durante muchos llantos pensó que no había felicidad si no era en otro. Yo que he criticado a otras como yo por las mayores banalidades. Yo, la persona que una vez creyó aquello de que las feministas eran unas "feminazis", y también yo, a la que otras le fueron descubriendo realidades que no se veían ya tan claras. Yo, la que tengo que soportar comentarios denigrantes y machistas si tengo amigos, la que oye chistes estereotipados y se pregunta por qué siguen existiendo aún. Yo, que tendré que tapar mi cara si quiero ir a ciertos países y mi celulitis si quiero ir a ciertas fiestas. Yo que me maquillo con la inseguridad por bandera, que aunque luche contra ello busco una aprobación. Yo que como vosotras, como nosotras, solo quiero expandir lo que algún día antes de que me dijeran cómo funcionaba el mundo, era. 

viernes, 29 de agosto de 2014

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 Ninguno esperábamos este juego de letras en el que al final yo me enamoro de ti y tú me miras desde los ideales con sarcasmo mientras señalas que no hay mayor absurdo que el de enamorarse de un concepto. Llorando risas entre desgarradoras carcajadas te acercas a lo frágil para tornarlo invulnerable y apuntas que no hay en el mundo nada mejor que la última visión de vida de un moribundo, que el primer contacto con la muerte de un resucitado. Conocemos cómo te divierten los besos de cuarentones con lolitas, los mutuos temblores orgásmicos de los discrepantes, las versiones fílmicas de novelas, las verdades de la mitomanía, o los espejos sin realidad. Era inevitable la casualidad final que me uniese a ti aunque el físico se te escape, antítesis, origen de la vida. Nada más enriquecedor que la oposición para cerciorarse de la irrealidad en la que nos sumimos, cómo no enamorarme si eres tan impalpable como la libertad y tan cierto como la inexistencia de certezas. Sin contradicción no vivo, amor.
Lo poco que sé de tu semiótica se resume a esto. Nada, pero si quieres, puedo escuchar cómo suena el choque de las partículas elementales.

jueves, 28 de agosto de 2014

Shakespeare said, "Man it all starts with a kiss".

Se estaba desdoblando aquella personalidad en las vuestras que no eran más que antítesis de sus evidentes y ocultas psiques. Cada extremo tan en lucha con el otro y la personalidad tan en guardia de cualquiera de ambos. Vosotros nunca comprendisteis que cada caricia era a veces un número y a veces una palabra. Cada suela de sus zapatos tomaba una dirección, y vosotros, sin entender nada, queríais imantarla hacia el norte o el este, cuando la idea de esa cabeza rizosa fue siempre el sur. 

sábado, 2 de agosto de 2014

Habitación: el insomnio.

 De cómo echar de menos el tacto de mi vida, las líneas de una guitarra que a menudo me sonaba a rutina y a vida olvidada, según la hora del día del estío o la primavera. Pero a pesar de mi perpetua lucha. siempre fui de inviernos, siempre me gustó escribir. Nunca había echado de menos a la nada, y sin embargo, ahora el bajo de tus sábanas fluye entre algunos malos sueños placenteros. No me quejo, del vacío te saqué yo, al igual que tú me habías sacado de la vida para plantarme entre filmes y anglicismos cuya comprensión no tocaba mi interés. Se puede rozar tu risa cuando otros gimen, y se puede soñar que nuestra vida no es una toma falsa que nadie espera a ver. De cómo encerrarse en un personaje de novela y creerse algo para un versista, pura licencia poética, ya lo he escrito. Lo nuestro fue desde el principio eso, licencia poética.

miércoles, 16 de julio de 2014

Autoconfesión

QUIERO:

La sangre de tus tirabuzones, la melaza del vello rasurado, esa histeria que a veces es risa,tu vida y la mía.

La pasión que no regresó con actores orgásmicos en camas ajenas.

Venirme abajo, locura y ascenso. Ser feliz con la nariz.

Un beso de verdad, un día be, una esperanza que se parezca a la ilusión.

El cariño que nunca han vuelto a regalar, mirar a quien me mira, ver el mundo con mirada de mi enemigo y enamorarme de su realidad.

Pelear, sentirme débil pero sentir. Deshacerme del cuerpo sustituto cuyo aliento no me roza, no evoca, no besa.

miércoles, 2 de julio de 2014

Podría tener la fuerza de ahogar lo querido o podría seguir ensimismada en su indiferencia. Prefiero la indiferencia, prefiero el llanto si me mantiene viva.

martes, 1 de julio de 2014

Asleep.

 Era una evidencia superlativa que pensabas en mí como una nínfula marchita, tras cuyo caminar los girasoles se cerraban con cenizas. No te juzgaba pese a saber que mi vida en ti se movía sin presencia entre brumas de esperanzas en las que me habías visto dorada y fuera de la jaula. Discutir por lo que jamás se hubiera gestado había perdido su encanto, y las nuevas lolitas pidieron atención desde sus novicias torres de supersticiones. En ellas, el amor aún furioso y la pasión palpitante, sinfonía embriagadora para ti en aquellas noches en las que mis susurros eran antifaces de hipocresía que se transformaba en movimientos para masturbar el poco cariño que nos quedaba. ¿A quién a amar cuando tus manos buscaban la carne más putrefacta de mis muslos? Te leía en versos volátiles y ebrios de un prestigio que nunca llegaba, te tocaba en labios despreciables que buscaban mi desprecio más sarcástico, te veía decayendo en el abismo de la mediocridad y me sabía sin impulsos para sacarte, sin el olor a las magnolias o a  los heliotropos de las pinturas que habían decorado nuestros bocetos. Respirábamos el aroma de las vidas de papel que siempre quisimos, que se escapaban, que llorábamos cuando no nos quedaba pena para hacerlo ante la realidad. 

 Veo tu silueta desgarbada al imaginar que te harás palpable entre mis palabras que no dicen lo que dijeron una vez, que gotean la poca o mucha mundanidad que mantiene despierta a la brisa que a veces fluye entre las cortinas de este cuerpo al que llamaron alguna vez poema.

Ilustración: Paula Bonet.