Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

martes, 13 de mayo de 2014

XIII

Tranquilo, a mí también me abruma tu breve existencia en mis intestinos. Queda en mí alguna polilla que olvidé vomitar. El colchón -como el tuyo- se mueve cada noche. No volveremos a vernos, la levedad del juramento de cariño no pesa más en mis neurosis anunciadas. Las narraciones se las han comido los pájaros amarillos, no te quieren ni yo a ellos. La noche no se destapa grosera, las pesadillas cambian de temática, mis labios escupen contradicciones transitorias.

Tranquilo, si fuera tú, yo también huiría de ti. 

Fotografía de Billy Brandt.

Hogar.

Nunca he paseado por un lugar tan inhóspito ni he encontrado a personas tan desconocidas como en ese viejo cementerio árabe al que llaman ciudad natal.
Todos os bañáis con pensamientos engañosos, pudríos en el mar baldío que nunca saludará a vuestros balcones.

Anotación a pie de página: sálvense amigas del alma y el germen de mi vida.

domingo, 11 de mayo de 2014

Mimimi

Huelen aún los narcisos de tu carácter y desafina ese pasado encontrado cuando resuena la tinta seca en este Parnaso sin Salinas. Te encontré cuando quería fugarme, ahora, aferra algo de mí y dame otro verso de buenas noches.

sábado, 10 de mayo de 2014

Nausica.

"En el ochentaisiete fue. El año antes que nosotros. Y el viejo comandante, que le tira su poquito de alcohol. Curioso ella hija única, yo hijo único. De modo que retorna. Crees que te escapas y te encuentras contigo mismo. El camino más largo es el camino más corto a casa. Y justo cuando él y ella. Caballo de circo en círculos por la pista.  […] Ella se apoyaba en el aparador y miraba. Ojos de mora. Veinte años dormido en la Vaguada Durmiente. Todo cambiado. Olvidado. Los jóvenes son ahora viejos. Su escopeta herrumbrosa de rocío."

James Joyce, Ulises.

jueves, 1 de mayo de 2014

Ancho mar de los Sargazos.

Brindo por esas novelas en las que una se ve morir con los protagonistas, en las que no hay éxitos sino simplemente vida. Brindo por ti, mujer caribeña, por ti Jean Rhys y por la locura literaria más real que disfruté en meses.

"Ella dijo que amaba este lugar. No lo volverá a ver. Estaré pendiente de una lágrima, de una sola lágrima humana. No esa cara confusa, rabiosa, lunática. Escucharé... Si dice adiós o quizás diga adieu. Adieu -como en esas canciones antiguas que solía cantar-. Siempre adieu (y sale en todas las canciones). Si ella también lo dice, o si llora, la estrecharé entre mis brazos, a mi lunática. Está loca pero es mía, mía. ¿Qué me importan los dioses o los demonios o la misma providencia? Si sonríe o si llora, o las dos cosas. Por mí.
Antonietta -yo también puedo ser tierno-. Ocúltate el rostro. Ocúltate tú, pero entre mis brazos. Ya verás lo tierno que puedo ser. Mi lunática. Mi niña loca".


domingo, 27 de abril de 2014

Pero sé a qué huele la poesía.

Yo no sé escribir acerca del cadáver de una mariposa, ni sé versar sobre algo que nunca viví. No sé enamorarme unos segundos ni comprendo el vuelo de las ideas taquigráficas de tu colchón. No tengo idea sobre cómo rozar la música ni sobre el color de la muerte. Sin embargo, a veces sé de ti. A veces me enorgullezco de ti sin derecho y ríe el entorno con tus ilusiones. No sé leerte, pero a veces sé interpretarte los gestos y querer a tus párpados insomnes.

Soluciones II

Séptima solución:
Poesía.
Octava solución:
Éxito compartido revuelto entre brillo de pestañas azules. Esperanzas nacientes, vida y juventud.
Novena solución:
El suspiro de vapor que irrumpe cuando pienso en vosotros, compañeros de existencia.

Décima solución:
Interrupciones inesperadas, risas generales con tu presencia. Futuro.

¿Todas las promesas de mi amor? Sin palabras (sin ecos).

  Y no quedaban ya pasiones furibundas ni risas desbocadas. No me apetecería gritar hasta resucitar de placer, no queríamos traer de nuevo los besos voluptuosos ni las iras que acababan en lágrimas y uniones fugaces. ¿De verdad habrá más posibilidades de fundirse, de ser en otro? Nos permitíamos el escepticismo. No me quedaban palabras ni a ti ideas, no tenía más celos ni tú más fuerzas y 1999 se convirtió en otro año más que tachar en el calendario y 2012 en la fecha clave a la que no volver con la niebla de los recuerdos. El verano entre notas musicales resultó extinto, los excesos de suspiros y las lágrimas apretadas sobre la almohada de tu habitación se retorcieron sobre otros cuerpos. Hallé cadáveres de mariposas amarillas entre las páginas de Love is a dog from the Hell, revisé mis propios versos y mientras rasgaba lo poco que quedaba del talento primerizo me bajé del dragón en el que a menudo se subían nuestros proyectos.


viernes, 18 de abril de 2014

No me (nos) (te) quiero tanto.

Nunca te quise tanto en sociedad y sin embargo, qué vacío intimista cuando dejas de quererme.

miércoles, 16 de abril de 2014

La pasión se ha ido como lo hubiera hecho la de cualquier hombre. Y esto desespera, incita a escaparse de la cárcel de palabras construidas a nuestro alrededor. La afición se ha convertido en rutina, en algo que tragarse a través de un embudo, en tedio. Te envidio, asqueroso tú.