Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 9 de abril de 2014

Como lágrimas soleadas.

Prometo inseguramente:
el próximo terremoto extra-
matrimonial no lo provocaré a un fanático del oscurantismo lírico. 

Juro insolentemente:
las muecas de alegría veladas
no son asunto vuestro sino mío;
y de mi nostalgia favorita

Prometo certeramente:
me arriesgo a recuperar mi hilo, 
el telar homérico, mi necrópolis viviente
llena de mañanas esquizofrénicas.

Afirmo sin adverbios: 
estas no son las campanadas atolondradas
finales de la creatividad. 

Porque este no es el último asunto incomprendido e incomprensible que atañe a la histeria primaveral.

martes, 1 de abril de 2014

Elsa López.

                                               A Gonzalo M. Escarpa 

Te quiero porque un día aventuraste, loco,
la posibilidad de hacer tú solo de colores un arco
y encima de la mesa me colocaste un ramo
de plástico y de flores de cartulina blanca.
Porque eres como un  niño irreverente y mágico,
olvidadizo y tierno.
Porque inventaste un beso para hacerme reír
jugando a ser bufón cuando eras triste.
Porque fuiste capaz
de convertir en humo las estrellas.
Mi dulce caballero. Mi paje. Mi gorrión.
Mi arlequín. Mi ave de paso.

miércoles, 26 de marzo de 2014

"Ciegos que viendo, no ven".

 Héroes me parecen aquellos que siguen luchando porque no les falte leche a sus hijos, una vivienda a sus padres, los que luchan, en fin, por la poca dignidad que le queda a este país roto y maniqueísta. 
 La poca dignidad que le queda digo, a la imagen española internacional, a "la marca España", a las políticas machistas y a la Iglesia rancia. A algunos de sus habitantes les queda mucha, aunque no vistan cinturones con la bandera española ni ganen 3000(0) euros al mes. 
 A muchos ciudadanos les queda consciencia y sentido común, sentido crítico frente a ideas impuestas desde la cuna. Y eso, me parece más valiente, más admirable, que ir a una manifestación completamente escudado y protegido -a cuenta del estado- a propinar golpes a personas humildes y pacíficas con la excusa de que en otro punto, unos salvajes han atacado a la policía. 
 Sin embargo, y como anotación, me pregunto ¿qué es más violento darle con unos palos a un furgón policial o desalojar a un anciano que no puede moverse? ¿Insultar a un policía o a una política o morir porque no te puedes costear un tratamiento médico? ¿Qué es más violento: una piedra en el escaparate de un banco o tratar de someter bajo el yugo de la incultura a una generación?
 Basta ya de tanta hipocresía patriota, veo mucha defensa a este cuerpo y muy poca a otros tantos trabajadores honrados y profesionales oprimidos por el estado. No nos quejemos ahora con la excusa de unos pocos extremistas violentos, del peligro y el salvajismo español.  Si condenan la violencia, condenen toda, la de los extremistas radicales que agredieron a agentes, pero también la de los policías que pegaron a un anciano, la de aquellos otros que dejaron ciega a una mujer y la de los de más allá que golpearon a menores. 
 Ya dice el refrán popular, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

martes, 25 de marzo de 2014

En otro tiempo, en otra ciudad.

Cuando el valor para marcharse vence al miedo a llegar, pero aun así queda el gusto amargo de este buen año.

viernes, 21 de marzo de 2014

"Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida."

  Como un músico juega con las cuerdas de la guitarra o con las del arpa, con las teclas de un piano o con las del órgano, con baquetas o arcos, con corcheas y redondas, un hablante -no necesariamente filólogo o escritor- juega, irremediablemente con las palabras. A veces, las cuida y las peina en el discurso, las viste elegantes con adjetivos larguísimos y coloridos; otras las pone del revés, las desgasta o las come. A algunas, se les tiene manía -y es que "paloma" o "sobaco" son para mí realmente feas- pero a otras se les tiene especial cariño. 
  Solía decir que mi palabra favorita era "leucocito", la redondez de sus grafemas y la forma graciosa con la que se articula me parece rítmica y cromática, contenía en ella la <c>, que siempre fue mi letra predilecta, y su poco uso me resultaba divertido. Sin embargo, hay algo en ella que falla y no es otra cosa que su referente, que su significado, y aunque intenté obviar esta parte, a final una comprende que palabras sin significado no son más que sonidos amontonados. 
  Por ello, fueron pasando los meses y las asignaturas de literatura y los análisis morfológicos y los días de rosam y rosas. Pasaron recuerdos y desengaños -que son más importantes-, pasaron poemas y ensayos y la vida dejó de ser para ser otra cosa, otra vida, un pasado permanente. Pasaron tantas felicidades y tantos dramas hermosos que deseché "leucocito" y confirmé que mi palabra favorita era "nostalgia", que no tiene tanta sonoridad, ni tanta gracia en su pronunciación, pero que a cambio regala con su pensamiento alegrías pasadas, tardes de baile y noches inundadas de lágrimas de felicidad. "Nostalgia", regreso y dolor, para mí, memoria y vida.

El ser, es.

Única, eterna, infinita
querría ser, como el
propio ser que es,
que se aleja del no ser,
que no es.
Inmutable e inmóvil,
quedesélos usted.
Yo deseo cambio continuo,
movilidad perpetua,
sombra zigzagueante,
eternidad sin cadenas.

jueves, 20 de marzo de 2014

-

 El yo en el centro de la realidad y la vida a un lado saludando al resto de centros del resto de realidades. El yo en el centro y poco más, el yo que existe porque imagina el resto de mundo posible en eterno intento de concreción. El yo dando vueltas por un jardín en primavera lleno de enamorados que no son yo sino ellos. El propio yo que no es él, sino aquel otro que camina a su lado, pensativo y alejado de la emoción. El yo egocéntrico, ególatra, narcisista, ensimismado, el más puro yo. El yo disparándole al tú, el nosotros en el suspiro final del suicidio. El yo contra el mundo, el yo sin y-o.

viernes, 28 de febrero de 2014

XIX

La última calada
avisa que no sé escribir
más que de mundos
posibles y efímeros
como un orgasmo.
Amarga, asesina
como es siempre
la bocanada
del humo final.

lunes, 24 de febrero de 2014

Sabina (reconstrucción)

Y sin embargo,
donde habita el olvido,
me atrevería a besarte en cada farola,
a morir contigo si te matas,
a jugarme la boca por robarte
de nuevo
el mes de abril.