Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

viernes, 28 de febrero de 2014

XIX

La última calada
avisa que no sé escribir
más que de mundos
posibles y efímeros
como un orgasmo.
Amarga, asesina
como es siempre
la bocanada
del humo final.

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