Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 20 de marzo de 2014

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 El yo en el centro de la realidad y la vida a un lado saludando al resto de centros del resto de realidades. El yo en el centro y poco más, el yo que existe porque imagina el resto de mundo posible en eterno intento de concreción. El yo dando vueltas por un jardín en primavera lleno de enamorados que no son yo sino ellos. El propio yo que no es él, sino aquel otro que camina a su lado, pensativo y alejado de la emoción. El yo egocéntrico, ególatra, narcisista, ensimismado, el más puro yo. El yo disparándole al tú, el nosotros en el suspiro final del suicidio. El yo contra el mundo, el yo sin y-o.

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