Se me nota en los genes la risa sarcástica,
adivinas que la pasión literaria y la
humanística y la artística son
cómo no, herencia biológica.
Se me nota en los genes que soy iracunda,
de mal perder y caprichosa, que vacilo
en eso de distinguir el bien
del mal, que adoraría ser pintora,
que dudo si son tan falsas las mentiras
y tan absolutas las verdades, se me nota
en los genes, claro, que tengo caderas anchas
para bailar hasta que la noche me consuma.
Distingues que la ebriedad y el humo
no es otra cosa que licencia genética,
que la facilidad númerica y sintáctica estaban
en algún recesivo escondido en mi ADN.
Se me nota en los genes que debería
ser comedida y empática, se me nota en
tus malditos y asquerosos genes. Sin embargo,
se me entreve también que puedo ser dulce,
que odio las hipocresías de alcoba y se me nota
en los genes, en los más preciados, que a veces,
sé querer y que lo que escribo no es para ti, sino
para los genes beis que me dieron el color.
Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
viernes, 25 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
Confesiones.
Confieso que ha llegado ese momento en el que nada cura el desencanto. El punto de mi deplorable existencia en el que tiro la toalla cuando todos luchan y sin embargo, tengo el valor de indignarme y de llorar mientras otros gritan. Confieso que hoy creo más en vosotros, y menos en mí, y menos en ellos y que estas dos Españas cada día rasgan un poquito más mi conciencia. Confieso que no sé posicionarme de manera radical y que no logro dejar de ver redondo este país de ideologías planas y cabezas demagógicas. Confieso también que las leyes tiránicas me incitan a vivir para siempre en este lugar para defender desde una hipotética aula lo que es mío y de mis futuros y que, no obstante, la miseria moral que reina en las cúspides ppolíticas me brinda la huida como lo menos humillante. Confieso que adoro Mayo del 68, pero que también sé que sucedió detrás y eso me deprime, que me gustaría ver arder manuales de economía financiera y florecer libros de poesía. Confieso que soy una utópica, una pesimista teórica, una máquina de ellos que trata de revelarse contra la naturaleza artificial que sustenta todo. Confieso que el mundo es pésimo, que salimos a la calle perfumados cuando vivimos entre la basura, que le cojo esta última frase a Saramago y que pensando en hombres como él, veo un poco de luz al final del túnel. Confieso que la vida me hastía, que la patria me hastía y que los niños me llenan de luz, y que ellos me hacen creer, y que por ellos habría que luchar. Confieso que soy una contradicción, que me ahogo en una marea gris de ciencias mal enfocadas, que me refugio en expresiones, en mármoles, en claves de fa.
martes, 22 de octubre de 2013
Que
La fingida libertad se ahoga con estos primeros días de contacto con lo más temido, que no es otra cosa sino el frío que viene a recordar los adverbios, los sonidos, las conjunciones copulativas y las abstracciones. Que no es otra cosa que su reflejo ante el espejo que le han vendido en las calles de los castillos donde estaban aquellos fingidos futuros. Que a su vez no son más que letras, gemidos y suciedad disfrazada de innovación y carisma. Carisma de esa que siempre le había faltado ante grandes multitudes, la misma que se le desborda ante un alma desprotegida. ¿Cómo no sentirse desprotegida cuando no hay más sostén que arbotantes y pináculos beis? ¿Alguien sin amor fue capaz alguna vez de plantarle cara a la miseria de las noches? Quizás con enormes armaduras de rabia y chulería que duplican la capacidad de odio que soporta ese cuerpo picassiano, que se retuerce taciturno en la inmerisón de su vida. Huye de sí y parece que la juventud es más cariñosa con la Venus que escasamente fue, dejarse llevar, experimentar y encontrarse. En algún alma habrá de encontrarse, en algún libro, en alguna composición rusa de cuyo número no quiero acordarme...
lunes, 21 de octubre de 2013
So thank you.
Algún día cuando esté consumida finalmente, cuando sólo quede lo que fui, me arderé las cenizas en honor a vosotros, que me quemásteis la inocencia.
sábado, 19 de octubre de 2013
Perder la razón era un juego tan real.
Más que cuando tus versos salen de repente, eres arte al fumar de madrugada por mi ventana con tu cuerpo renacentista de bronce posando en contrapposto.
Que el humo nos robe la vida
que tu actividad ahogue la depresión
y mientras, para lo que nos apetezca,
vamos a vivir.
viernes, 18 de octubre de 2013
I
Sé de dónde viene nuestro egoísmo;
de esa carretera de la lengua
impasible y pagada de sí misma, del
ventrículo del corazón más sombrío y
de tu risa de madruga cuando hace
semanas que no estás.
Sé a dónde va aquello que me queda
para ti, va nervioso hacia ese
tunnel of love mefistofélico y pueril
en el que ensoñábamos la capital desnuda
y joven, solo para los dispuestos a entregarse,
a morir en su asfalto gastado y pervertido y
a consumir ideas frente a la casa del
pintor de la luz y de la vida.
Ahora, so far away I just can't see,
so far, jamás de vuelta, permanentemente en el deseo
de unos versos torpemente construidos,
sin rima ni destinatario,
sin objeto ni aliteración, y
con metáforas que quisieran haber sido tangibles,
compartidas y felices.
Sé que fuimos víctimas del arte que me faltó,
de la llave que abría otros ombligos
más rebeldes y sencillos, más cariñosos y valientes.
Y qué lejos queda la ciudad de la infancia,
los cumpleaños nevados y el rock enamorado
cuando amanecen soleadas las campanas de Castilla,
mientras en el centro se gastan vivaces las suelas de
las zapatillas azules,
de esa carretera de la lengua
impasible y pagada de sí misma, del
ventrículo del corazón más sombrío y
de tu risa de madruga cuando hace
semanas que no estás.
Sé a dónde va aquello que me queda
para ti, va nervioso hacia ese
tunnel of love mefistofélico y pueril
en el que ensoñábamos la capital desnuda
y joven, solo para los dispuestos a entregarse,
a morir en su asfalto gastado y pervertido y
a consumir ideas frente a la casa del
pintor de la luz y de la vida.
Ahora, so far away I just can't see,
so far, jamás de vuelta, permanentemente en el deseo
de unos versos torpemente construidos,
sin rima ni destinatario,
sin objeto ni aliteración, y
con metáforas que quisieran haber sido tangibles,
compartidas y felices.
Sé que fuimos víctimas del arte que me faltó,
de la llave que abría otros ombligos
más rebeldes y sencillos, más cariñosos y valientes.
Y qué lejos queda la ciudad de la infancia,
los cumpleaños nevados y el rock enamorado
cuando amanecen soleadas las campanas de Castilla,
mientras en el centro se gastan vivaces las suelas de
las zapatillas azules,
Ahora, desorientada, girl it look so pretty to me, like it always did.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Do you miss me?
El humo que se escapa por la ventana con la levedad inmortal que te caracteriza y a veces, pienso en tu color mientras la juventud se me escapa entre inspiraciones de otros. Pensaría que la madurez me desagrada si me viera años atrás y me mentiría en los segundos que van huyendo por la piedra neoclásica de este lugar. Mis costillas ya no saben a catedrales sino a cárceles imaginarias. Mi sonrisa no vibra pero la mirada se ha vuelto serena. El corazón sigue latiendo furioso y alegre. Cenizas y poca conciencia, libros y mucha esperanza.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Well, the pleasure, the privilege is mine.
La vida inmensa, tu sonrisa azul,tu mirada negra,
tu personalidad arrolladora,la imposibilidad de
alcanzarte, la necesidad absurda
que tengo de volver
a dormir
contigo.
Contigo
y con tus
formas poéticas y ordinarias
con tus palabras antitéticas, con
el descaro y la indiferencia, con mi nerviosismo
al no saber qué contarte, cómo escribirte, de qué convencerte.
La vida inmensa y tu música decadente,
tu ficción eterna y tus rizos
fundidos con mi placer,
tu cuerpo bohemio y
tu alma inaccesible.
Resumiendo: tú,
y quizás yo.
quizás nosotros, si te atreves, si me buscas,
si el verso quiere, si tu fuerza te deja, si tengo suerte, si descubro tu color.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Para él
Me gusta porque
no sabe nada de mí y
aun así trata de sonreír
a mi locura más primaria
a mis frases
incoherentes y simpáticas
y porque no conoce mi
gusto por escribir ni
mis manías, ni nada,
porque nunca va a hacerlo,
ni a leerme, ni a besarme,
ni yo a encontrarlo aunque
nos conozcamos, poco, como
sombras miedosas, como...
un amor platónico más
que permanece sereno,
pese a saber mejor que nadie
que el ser humano no,
no, no, no tiene remedio,
porque no llegué a él, porque
es de esas personas
que te hacen no dormir
y jamás se enteran de ese insomnio tan dulce, tan utópico, tan absurdo que te han provocado.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Whitenight
En el bullicio de la adolescencia estas noches de insomnio y soledad eran una bendición para mis esbozos de palabras, que entre bostezos hacían de un problema una pequeña distracción nocturna. Fueron especiales porque eran únicas, no se repetían una tras otra, no empeoraron sino que en el ocaso de la madrugada resucitaba la alegría. Resultaban inspiradoras al igual que ahora resultan asfixiantes y difusas porque tú me querías, porque yo te quería, porque merecía la pena pedir disculpar y regalar perdones. Porque el amor era incongruente pero mutuo, porque creía en ti.
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