Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 26 de abril de 2012

En un puro afán de incertidumbre, de mentira.

"Y lo único que te agradezco ya es que me engañes una vez más...
 Te quiero mucho.»"


Eso me gustaría pedirle al mundo, que no me oponga resistencia cuando quiero ser subjetiva, que no me cuente realidades que quizás solo sean engaños. Solo necesito una ficción nunca oída, una conversación a la que no sepa responder, una palabra nueva, un silencio que susurre secretos, un alma que no se pueda predecir, un grito de impotencia ante la propia identidad...

domingo, 22 de abril de 2012

''Aunque seas de oro, vivirás en una jaula.''

 Vivimos en jaulas, algunos más que otros, pues tenemos la desdicha de darnos cuenta de ello... Todos los esfuerzos por enamorar, por sentirnos amados o valorados, por compartir y comprender, se ven minimizados al entender que la libertad que nos quisieron vender los grandes líderes y filósofos no es más que una suposición en la que debemos creer para no sumirnos en la más honda desesperación. En un mundo en el que Dios se ha extinguido, lo único que puede salvarnos es el pensamiento de libertad para actuar conforme a maneras de ser, para elegir si amar, y para construir un camino que suele terminar antes de lo que quisiéramos. Una vez que hemos comprendido que la vida tal y como la conocemos se acabará tras nuestro último aliento, y que no hay cielo ni ángeles que vayan a concedernos la inmortalidad, lo único que nos queda es pelear por instantes de eternidad. ¿Cómo lograr permanecer aun sin estar presentes? ¿Cómo luchar contra nuestras limitaciones y nuestros fracasos? ¿Cómo salir de la jaula? Quizás no se trate de salir de ella, sino de dejar entrar a alguien, a alguien que brille más que nosotros. Alguien dijo que además del arte, la forma más segura de eternidad es el amor. Igual al enamorarnos entregamos toda la energía de la que disponemos para eternizar al otro, para lograr que nuestro recuerdo perviva a su sombra. Nadie querría una vida sin amor, pero ¿y si nos contaran que pese a que hemos abierto la puerta de nuestra jaula la otra persona no puede escapar de la suya? Sería un espectáculo horrible, dos personas con puertas abiertas, deseosas de meterse en otro lugar pero incapaces de salir de su mundo. Dos almas condicionadas por lo que son, por los instintos y las experiencias que han ido superando, anhelando por encima de todo entrar en el otro, sufrir su dolor, cantar sus alegrías... ¿Sería posible abandonarnos para volar lejos de la jaula? Imagino que no, preferimos la belleza que irradia el oro, preferimos acumular tesoros... tal vez ni siquiera sea algo que podamos decidir nosotros, tal vez tenga que suceder una hecatombe que destruya de una vez por todas los barrotes de nuestro hogar...

viernes, 13 de abril de 2012

Un día te llevaré.


-Esto es Nunca Jamás. Lo he hecho a partir de tus bocetos de fantasía, copiando los sueños que narras en tu cuaderno de noche, recogiendo la esencia de las risas que emites cuando estás en silencio, al sonreír con la mirada. Podemos hacer lo que tú desees. Mira: dos espadas de madera para jugar a ser piratas, y más allá un caballete con óleos dorados junto a él. Justo detrás hay un pequeño estanque en el podremos bañarnos con la Luna...

miércoles, 11 de abril de 2012

Ensanchar los límites de nuestra ignorancia.

 Me gustaría recordar el día en el que comencé a preocuparme por la terrible crisis en la que creo se encuentra la parte más humanista del ser humano, esa parte subjetiva que mueve los deseos más secretos y hace nacer al instinto creativo e irracional sin dejar a un lado a la razón y el amor por seguir investigando para ver un poco más. Sistemáticamente veo una sociedad dividida en ciencias y letras, existiendo entre ellas un termino medio: ciencias sociales. 
 Algunos de los afortunados de poseer capacidades para las ciencias, critican al sistema educativo por exigirles como obligatorio un mínimo conocimiento del lenguaje, la historia o la filosofía. Arremeten contra la sintaxis, tachándola de inútil o inservible y demás terminología vacía que no me resulta agradable citar ahora. A ellos les preguntaría cómo conseguir que nadie nos tome en serio si no dominamos la capacidad de transformar nuestro pensamiento en palabra oral o escrita. Responderían que ellos saben hablar casi desde la infancia ya que el lenguaje es una facultad humana, pecando en el error del que cree conocerlo todo y desconoce su propio desconocimiento. No soy yo alguien que se enorgullezca de un control absoluto sobre como describir una determinada situación, o sobre como exponer ideas; aunque voy a terminar bachillerato y soy de letras. Respecto a esto, podría seguir escribiendo y debatiendo conmigo misma sobre la importancia de Kant o de Isabel II, por seguir con ejemplos, pero parece suficiente y los sinónimos se agotan.
 Igualmente criticables son los de mi ''lado'', quizás si cabe aún más; pues un elevado tanto por ciento escoge letras para huir de las matemáticas. ¡Ah! ¿Para qué las necesitan ellos si existe una maquinita mágica llamada calculadora, que además; qué lujazo; viene incorporada en nuestros amados móviles? Creen quizás que dicha ciencia se reduce a sumar si te han devuelto bien el cambio. ¿A  quién le interesan las conjeturas, los números irracionales, la perfección formal que en ellas se esconde? A nadie, a un matemático si acaso, ''¡yo soy de letras, no me preguntes de eso!'', y con esta frase se pone punto y final a los problemas que otros presentan.
 Olvido comentar, vaya despiste, a los artistas. Artistas somos todos, es lo que se me ocurre decir ante el panorama que se presenta ante mis ojos, que se describe con la sospecha popular de que una idea superficial basta para convertirse en un genio o una fotografía tomada con una cámara muy cara es suficiente para denominarse artista. De este joven grupo de creadores ¿cuántos conocen a los escultores de la Atenas de Pericles?, ¿cuantos escritores que desafinan ante el amor han leído a Salinas? ¿cuántos pasan horas, días, semanas, sin descanso estudiando su propia obra?
 Admitámoslo, estamos en una fuerte decadencia y no económica, o social; que sin lugar a dudas también; sino humana. Vivimos en un periodo en el que solo tiene valor lo práctico, aquello que es útil de inmediato, lo que nos permita ascender en lo nuestro lo más rápidamente posible, y si evitamos el esfuerzo... mejor, gracias. Estamos sacrificando, banalizando aquello que nos hacia únicos: la imaginación, la esperanza, el amor, y con ellos la poesía, la escultura, la música... Dice acertadamente Unamuno, que no somos  especiales por nuestra razón, sino por nuestros sentimientos, quizás lo seamos por una mezcla de ambos; por ese afán característico de conocer el porqué y el cómo, por la curiosidad implícita en nuestra consciencia y las pasiones incontroladas de nuestro inconsciente. Quizás esta burda separación entre ciencias y humanidades, pese a especializarnos más en un tema, no hace más que ensanchar los límites de nuestra ignorancia.

lunes, 9 de abril de 2012

What good are the stars above if you're not in love?

 Te invito a bailar con una condición, no puedes negarte. Me gusta hacerlo cuando llueve y hay tormenta. También a la luz del sol de verano que hace que todos se recojan en sus casas por calentar en exceso. ¿Qué tiene de especial la vida sin amor? La música perdería parte de su encanto, la poesía se quedaría mustia, las lágrimas serían solo de desesperación, las risas compartidas no sabrían tan dulces. Estoy deseando que nos movamos al compás de una canción con una letra pegadiza. Hoy quiero querer, ¿a quién? ¿y quién podría adivinarlo? Llega cuando menos te lo esperas, suelen decir los pacientes. Sin embargo, no puedo dejar de anhelarlo, nadie deja de pensar en el amor, nadie se olvida la esperanza. Si vienes y me cantas ''dance with me darling'', seré tu ''honeypie'', seas quien seas, cantes como cantes, aunque nos movamos como patos mareados, aunque vistamos ropa desgastada y llevemos el pelo muy revuelto, yo en un moño despeniado y tú demasiado largo. Te prometo besos de mariposa, de gnomo y de hada, a cambio tú prométeme jugar a ser únicos.
                    
Come and get me baby because soon I will be gone

sábado, 7 de abril de 2012

Plasmar el amor.

 Con la característica curiosidad de la juventud, Psique abrió la vasija. Le habían dicho que contenía belleza, todos comentaban que ella gustaba de tal virtud, sin embargo, ¿qué aspecto tendría la belleza por si sola, sin depender de un cuerpo, de un paisaje, de una impresión? En el momento en el que sus dedos destaparon el recipiente se sintió desfallecer de forma dulce y quedó dormida en medio del camino. Debería haber sabido que no es conveniente desobedecer a Venus. Afortunadamente para ella el hechizo era reversible, podría despertar con un beso de amor, él lo sabía. Eros apareció volando desde el idílico mundo divino, y con la mayor delicadeza con la que jamás un amante a besado a otro, junto sus labios con los de Psique para liberarla de su sueño antes imperecedero. No existe mito más hermoso para alegorizar la inmortalidad del amor, los artistas lo supieron. Imagino a Canova cierto día de 1787 en un taller iluminado junto a un bloque del mármol más blanco, especulando sobre cómo plasmar el mito más tierno de la mitología. El genio italiano cogería sus útiles y esculpiría con cariño y talento a una joven yacente que abraza a su amante en el instante en el que este se dispone a besarla para que tras su despertar sea cierto el sueño universal del amor eterno.

miércoles, 4 de abril de 2012

Me quiere, me odia, me quiere...

Paradójicamente el día en el que inventamos el amor, el odio se introdujo en nuestras consciencias. ¿Qué sucedería si siempre amásemos? Posiblemente que el amor tal y como lo conocemos carecería de sentido. El amor ha movido y sigue moviendo el mundo, pero es innegable que su antónimo no lo ha hecho menos. Necesitamos de él para responder al abandono, a la decepción, a los engaños, quién sabe si también para responder a nuestra propia cobardía. No me gusta odiar, pues siempre he pensado que el odio lleva irremediablemente al propio sufrimiento del que odia; sin embargo, en ocasiones se vuelve incontrolable. Del mismo modo que nadie decide de quien enamorarse, nadie escoge a quien destinar todos sus oscuros deseos. La sensación de repugnancia o desagrado ante ciertas personas o situaciones, o comidas, o deportes, o incluso risas, se adueña de nosotros sin dejarnos manejarla lo más mínimo. Obviamente es posible controlarlo, quiero creer que somos un poco libres, pero hay veces que reprimirlo no resulta la mejor solución. Personalmente odio, y no me considero peor por ello, simplemente sincera para admitirlo. El secreto tal vez sea en odiar lo justo, poquito, sin dejar que se nos vaya de las manos y sin supeditarnos a tal emoción. Por supuesto siempre combinarlo con el amor, una de cal y dos de arena (voy a imaginar que la arena es la buena; es decir, el amor; ya que nunca lo he sabido). Odio la palabrería por la palabrería, por el contrario adoro la buena oratoria y las ideas correctamente fundamentadas. Odio los reallities sobre gente con personalidades patéticas, pero me gustan los libros realistas sobre desfavorecidos del XIX y del XX y los programas sobre arte. Odio que no me sepan seguir, sin embargo me encanta descolocar y compartir secretos con almas que se asemejan a la mía. Odio a los pájaros, me fascinan las serpientes y las mariposas. Odio también no saber cómo escribir con precisión y correcta forma, disfruto imaginando como será el futuro, diseñando una vida utópica, narrando esos sueños. Para sentirme mejor a veces la odio, lo odio. Después respiro, me repito que es una prueba más de mi humanidad y escojo pasar ratos agradables con alguien a quien quiero. En realidad el amor es más placentero que el odio: regala felicidad.



martes, 3 de abril de 2012

El tiempo dicen, lo cura todo.

 ¿Qué podría contarte ahora que todos nuestros años han pasado y no tenemos miradas por compartir? ¿Con qué juego entretenerte cuando sé que ya no crees en salir a buscar aventuras? Parece que se va acabando esta etapa, y ¿sabes algo? Estoy deseando irme de aquí, ya... al igual que tú soy consciente de que no es la solución, pero necesito conocer a personas que no sepan nada de mi historia. Quiero ahogarme en palabras nuevas y hundirme en cuerpos desconocidos. Alguna vez leí que los extraños nos ven como realmente somos, no como quieren creer que somos; creo que era Zafón el que lo escribía: y lo cierto es que me resulta una afirmación acertadísima. Si estás enamorado me verás encantadora vestida con un vestido y dulce sin maquillar, si el amor no ha sido tu aliado me odiarás por haber sido esquiva, si te sientes solo creerás que soy tu salvación, si te encuentras rodeado de amigos abogarás porque jamás fui tan especial. Seré en función de tus sentimientos y pasiones, y no trates de convencerme recurriendo a la objetividad; por mucho que nos esforcemos el ser humano es subjetivo por naturaleza. Me describirás juzgando mis actos, aun cuando no conozcas las causas de tales o cuales decisiones. Y yo haré lo mismo. Un desconocido me miraría y en función de sus gustos, y aunque duela reconocerlo, lo primero que diría de mí sería algo en relación con mi aspecto físico, tal vez luego al hablarme se formara una imagen positiva o negativa de mí. En el caso optimista de que fuera positiva, muy a lo mejor podríamos ir construyendo una amistad. Entonces yo tendría la suerte de sorprenderme de nuevo ante alguien, y él tendría la desdicha o fortuna de dejarse conmover por mis actos. Pero estoy hablando de futuros inciertos que van a tardar en llegar, y aunque desee irme en busca de recuerdos nuevos, los viejos no dejarán de formarme, de hacerme como soy. Pese a que me cueste admitirlo, las personas, en realidad, habitamos la memoria.


domingo, 1 de abril de 2012

Me los hizo Ronsard cuando yo era más bella.

Con la cara comida por arrugas, la piel llena de manchas, una marea blanca por cabello, la sonrisa torcida, los pendientes caídos, el cuello encogido, el pecho axfisiado, el lunar del ombligo borrado por el tiempo, la rosa marchita, las caderas sin forma, las rodillas marcadas por la flaqueza... Con los labios aun dispuestos para besar y un "te quiero" pronunciado en el último suspiro.

¿Cuándo mi vida va a comenzar?

A donde van, allí quiero ir.