martes, 7 de febrero de 2012
Buenas noches amiga.
viernes, 3 de febrero de 2012
Que entienda el valor de un Tiffany pero también el de una canción de amor.
viernes, 27 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
Aquí quiero quedarme.
lunes, 16 de enero de 2012
Si el hombre pudiera decir lo que ama.
Dime chiquilla, ¿quién querría escuchar a un viejo solitario, encerrado entre montañas de recuerdos llamados libros, sin mujer, con hijos más del mundo que suyos, con esperanzas pasadas, sin nuevas palabras? Me alegra que estés aquí y que no puedas responderme, para callar tu silencio me veo obligado a relatarte mis memorias. ¡Sonríes!, ay pequeña si entendieras, si escucharas... Nací en un lugar cualquiera del mundo, de niño más de una y de dos fueron las tardes en las que me divertí bañandome con algunos de la aldea en el pequeño río que cruzaba nuestros campos. ¡Qué digo río!, ¡riachuelo a lo sumo! Fue aquella una época alegre, cargada de destellos que marcaron al que soy hoy. Aunque sin duda si algún periodo me evoca felicidad ese es el de la adolescencia. Gastaba las horas en espiar a Blanca, que nunca fue una chica extremadamente guapa ni extremadamente simpática. Por infortunio para mí Blanca nunca fue feliz hasta que se marchó a Madrid a estudiar matemáticas. Lo cierto es que una mujer en aquella época interesada en esos asuntos de ciencias era un caso escepcional, idóneo para que todos en la aldea chismorrearan sobre los motivos de Blanca para huír de aquel pueblo. Nunca fuimos amigos, muy al contrario eran más los días en los que acababamos por decidir no hablar por no pecar de grosería. Sin embargo yo la quería de esa manera enfermiza que hace que uno se imagine poeta y escriba los peores y más románticos versos dirigidos a un imposible. Cuando ella se fue mi juventud decidió quedarse en el camino. Después llegaron otras mujeres, otros amigos, otras aficiones y por motivos del destino acabé viniendo a esta ciudad, diez años después de que ella, mi Blanca, lo hubiera hecho. Ya no la quería, ¡claro que no!, no obstante no pude evitar recordarla el primer día que por recomendaciones de algún conocido visité el Museo de Historia Natural. ¿Qué habría sido de ella? Esa noche tuve un sueño de los pocos que a mis setenta y tres años aún no he olvidado. Blanca tejía un capullo de seda enorme, con intención de envolverse en él, quería ser mariposa, que diría Darío. Mi papel en el sueño era de mero espectador, la contemplaba sumergirse en seda sin poder intervenir lo más mínimo. Blanca se echó a volar, se convirtió en mariposa sin rostro de mujer y de un color azul difícil de encontrar en el mundo real. Desperté sereno. Esa misma mañana conocí a tu abuela en la juguetería.
jueves, 12 de enero de 2012
Querida hermana princesa del artesano:
martes, 10 de enero de 2012
Yérguete y mira la raya azul del increíble crepúsculo, la raya de la esperanza en el límite de la tierra.
viernes, 6 de enero de 2012
Poetas.
martes, 3 de enero de 2012
Después ambos despertaron.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Don't ever.
Voy a coger un tren a ninguna parte, junto a un hombre sin rostro ni voz, sin sonrisa ni gestos de desagrado...





