Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
martes, 10 de enero de 2012
Yérguete y mira la raya azul del increíble crepúsculo, la raya de la esperanza en el límite de la tierra.
Hoy es uno de esos días en los que me apetece escribir. ¿Escribir a quién? A las palabras, a la esperanza, a la vida. Hoy es uno de esos días en los que no desbordo felicidad. ¿Podrán alguna vez definir la felicidad aquellos que confían ciegamente en la razón? Hoy es un día de poesía de Vicente Aleixandre. ¿Poesía para qué? preguntarán algunos. Para tener esperanza, les respondería yo. Para levantarte con palabras sin esperar actos que jamás llegan, para aprender versos que de mi ingenio no podrían salir jamás, para en un futuro recitarlos al oído de alguien. Hoy es un día en los que la imaginación escasea y las ganas de gritar a la nada se disipan junto a mi caligrafía, desgraciadamente ahora digital. Hoy es un día sin amor compartido, sin querer decir esto que me falte cariño. Hoy es el día en el que he descubierto el aroma del esfuerzo, el color del mañana. Hoy escucho una voz quebrada por los años y galardonada por su especial sensibilidad. Hoy me gustaría ser poeta y componer un soneto sobre el amanecer de las almas. Hoy es uno de esos días en los que no entiendes lo que narro. Hoy es uno de esos días en los que me gusta ser yo.
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