No existe reencuentro mas extrañamente típico y encantador que ese que consiste en el momento en el que una mujer, u hombre, en fin puede darse indistintamente, yo diré una chica, ya que es a ella a la que he observado, baja sonriente de un viejo tren con la verídica esperanza de que cierta alma enamorada, su alma, su mitad, se halle de pie en el andén adecuado a su espera. Sus oídos sonríen, sus ojos besan y sus labios escuchan como la sonrisa de ella se acerca cada vez mas a la suya. Entonces ella corre a unos brazos que aguardan su silueta impacientes. Se produce el instante, rápido, sencillo, fugaz, por unos segundos eterno. Es ese momento el que encierra uno de los secretos a voces mejor guardados del mundo. Hablo, por enésima vez, y la verdad es que me preocupa un poco escribir tan a menudo de un tema tan machacado hasta el aburrimiento por todos, del amor. Nada mas adorable en esta estación en la que familiares, amigos o personas solitarias siguen con sus difusas vidas. Nadie se fija en ellos. Se besan, salen de allí, y se dirigen a cualquiera que sea su destino.
Así, los dos juntos, sinceros, felices.
Recuerdo algo similar, lovely for me.
Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
domingo, 20 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
To make you smile and find a new way.
Al final resulta que lo único que somos es buscadores de sonrisas continuas, sonrisas que alimenten nuestra imaginación o autoestima. Cuando nos tumbamos en la cama dispuestos a soñar, puede que el éxito o fracaso, la utilidad o mediocridad de un determinado día solo sea medido en las veces que mostramos nuestra risa, en las palabras de ánimo que nos susurraron o sencillamente en la felicidad escondida que supimos provocar de manera desmedida, viendo el efecto rebote que esta provocaba a su vez en nosotros. Y no osaría decir que esta o aquella es la sonrisa mas maravillosa, fabulosa, preciosa, del mundo, sin embargo si cual la mas sincera. Sin lugar a dudas esa es la de aquel que realmente la entrega como un regalo y no como mera expresión para salir del paso ante asuntos de difícil solución. Merecerá la pena cualquier tarde de lágrimas si después la rutina me envía sonrisas de la mano de canciones infantiles, amigas despistadas, amigos risueños o amantes buscadores de mi alegría.
jueves, 17 de febrero de 2011
El universo y la imaginación humana.
-¿A dónde señorita?
-A ese lugar en el mundo en el cual el éxito no dependa de la inteligencia, y las sonrisas no estén medidas ni las lágrimas olvidadas. Allá donde no existan palabras desterradas o moribundas, y el conocimiento no sea una mera herramienta usada en las continuas guerras de la competitividad humana. A un país donde el cuerpo de gobierno esté formado por sentimientos, no se castigue a las pasiones y las personas no repriman el amor. Encuentre por mi el lugar en el que no se venere la perfección perfectamente cuadriculada por encima de las rarezas desgarbadas y risueñas...
-Esto... señorita, no sé por que camino llegar a ese lugar..., yo... creo... bueno estoy perdido.
- Es que no existe.
-¿Me pone a prueba mandándome ir hacia donde no hay nada?
-¿Me quiere, usted? ¿Le caigo simpática? ¿Opina que soy mona?
-Si señorita, pero no acabo de hallar el sentido a estas preguntas...
-Yo lo quiero a usted, y por eso le he escogido entre seis mil millones de almas como ayudante para construir el país de la Felicidad, de mi felicidad.
-No se puede crear un país entero de la nada.
-¡Oh, vamos! Por supuesto que sí. Nada hay mas asombroso que la imaginación de los hombres, ¿no sabe fantasear?
-Ahora señorita, que la quiero tanto que sería capaz de ir al fin del mundo, pese a la certeza de que no localizaría tal lugar ni en un millón de años, ¿desearía emprender conmigo el viaje hacía una eternidad soñando?
-Nada me haría mas feliz, o bueno tal vez hay algo que sí. Deje de remar y siéntese a mi lado, abracemonos y dejemos que el mar de la pasión guíe nuestra pintoresca embarcación.
-A ese lugar en el mundo en el cual el éxito no dependa de la inteligencia, y las sonrisas no estén medidas ni las lágrimas olvidadas. Allá donde no existan palabras desterradas o moribundas, y el conocimiento no sea una mera herramienta usada en las continuas guerras de la competitividad humana. A un país donde el cuerpo de gobierno esté formado por sentimientos, no se castigue a las pasiones y las personas no repriman el amor. Encuentre por mi el lugar en el que no se venere la perfección perfectamente cuadriculada por encima de las rarezas desgarbadas y risueñas...
-Esto... señorita, no sé por que camino llegar a ese lugar..., yo... creo... bueno estoy perdido.
- Es que no existe.
-¿Me pone a prueba mandándome ir hacia donde no hay nada?
-¿Me quiere, usted? ¿Le caigo simpática? ¿Opina que soy mona?
-Si señorita, pero no acabo de hallar el sentido a estas preguntas...
-Yo lo quiero a usted, y por eso le he escogido entre seis mil millones de almas como ayudante para construir el país de la Felicidad, de mi felicidad.
-No se puede crear un país entero de la nada.
-¡Oh, vamos! Por supuesto que sí. Nada hay mas asombroso que la imaginación de los hombres, ¿no sabe fantasear?
-Ahora señorita, que la quiero tanto que sería capaz de ir al fin del mundo, pese a la certeza de que no localizaría tal lugar ni en un millón de años, ¿desearía emprender conmigo el viaje hacía una eternidad soñando?
-Nada me haría mas feliz, o bueno tal vez hay algo que sí. Deje de remar y siéntese a mi lado, abracemonos y dejemos que el mar de la pasión guíe nuestra pintoresca embarcación.
jueves, 10 de febrero de 2011
¿Por qué habrían, de impedirme ir a jugar?
¡Plash! ¡Pum! ¡Oh no! ¡Déjalo ya! ¡Brrrrm! ¡Otra mas no! Y como una bomba que lo inunda todo de los colores mas vivos conocidos, como un microorganismo que se expande por todo el aire de esta habitación gris, creo que debo retomar aquel pasatiempo con el cual disfrutaba hasta llegar al éxtasis de la felicidad llamado imaginar. He de comenzar de nuevo las actividades para alcanzar los sueños, y olvidar. Ojalá existieran esas pastillas para borrar la memoria desde el día que decidí elegir un camino en lugar del otro. Sin embargo las palabras son las mismas de siempre, familiares para cualquiera que halla hablado conmigo lo suficiente como para tener algo de confianza. Me ha quedado muy anulada, pero la esperanza, leí en cierta entrevista, es lo que nos diferencia de los animales, y yo solía ser la mas ilusa de todos los soñadores locos. No importa si todos aman la literatura de repente, ni si soy una mas. Elegí este camino, decidí estudiar un poco menos y fantasear mucho mas, escogí dejar el deporte y saltar bajo el sol, preferí la inestabilidad a la serenidad y la calma. No tuve un mejor amigo ni tampoco un amor, solo una mezcla a la que servir como marioneta preferida en un teatro titiritero personal. He actuado mal, fatal por lo que catalogo como amor, he cometido demasiadas insensateces, me arrepiento me muchas de ellas, de este año en general. No obstante como el tiempo es algo que por fortuna jamás manejaremos solo me queda mirar al cielo y aferrarme a la mentira piadosa de que no hubo mentiras entre nosotros. Admito que no le importé demasiado ni siquiera los días en los que creía que el amor movía todo. No me gusta. ¿Hoy? de nuevo toca una sesión de borrarlo todo, de devolver lo prestado, de convencerse de que no era tan esencial. Y como siempre utilizo el seudónimo de la duda esperanzada para firmar...
En la barra de ese bar ella volvío a llorar, se había creído la historia de Julieta y Romeo.
Te digo que Romeo y Julieta no eran de este planeta, nanaranaranaranarana.
jueves, 3 de febrero de 2011
You can’t say I haven’t tried, perhaps I tried to hard.
Escribía García Márquez, que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y así logramos sobrellevar eso a lo que llamamos pasado. Es una verdad a medias, nunca logramos dejar del todo el pasado atrás, de hecho no conozco a nadie que lo haya hecho, que haya logrado desprenderse del pasado de manera que este no repercuta en sus actos presentes. Se habla mucho de las viejas heridas que creímos curar, y solo es una absoluta demostración de la vanidad de los seres humanos, cicatrizan, y la cicatriz no desaparece, se camufla con la piel y espera el momento adecuado para dejar que la sangre brote de nuevo de ella. El tiempo va dejándonos marcas que se acumulan cronológicamente y quedan reservadas para un día por sorpresa, cuando menos te lo esperas escaparse todas de la mano. Es en esos días en los que lloramos y no conseguimos precisar el motivo exacto de nuestro desconsuelo, ¿nos entristece el daño que nos hicieron, el dolor que nosotros mismos le causamos a otros o la impotencia de saber que el presente no mejorará? Las lágrimas colorean nuestras mejillas de los colores que pintaban el ayer, escuchamos canciones antiguas e imaginamos lo que hubo mas allá de las fotos que en esos momentos miramos en un estúpido intento de volver atrás. Y todo se mezcla, quedándonos en nada, y gritamos y abrazamos objetos inanimados y odiamos no poder odiar a aquello que nos hizo mas daño del que podíamos haber imaginado, dolor pasado, dolor que revivimos en el presente, dolor que probablemente sonará en el futuro.
Can’t forgive sorry to say,
You don’t know you’re guilty anyway,
Isn’t it funny how we don’t speak the language of love?
You don’t know you’re guilty anyway,
Isn’t it funny how we don’t speak the language of love?
miércoles, 2 de febrero de 2011
Upendi significa amor, ¿verdad?
Como la sal al azúcar, el vinagre al aceite, la guerra a la paz. Como la lluvia de verano, las lágrimas cuando todos ríen y las risas inoportunas. Como la pasión al mas firme principio y la poesía al poeta, como la inspiración al artista. Parecidoo a los pies que se queman con la arena mas fina y luego bailan entre las olas. Lo mismo que la pintura a las matemáticas, que el baile a la canción, que Quijote a Sancho. Como Kovu y Kiara, o campanilla y Peter. Igual que un beso a un muerdo, o un abrazo a decenas de burlas. Similar a lo que representa el final feliz para la princesa disney, o la llegada de la primavera para los amantes del cerezo en flor. Como la macedonia al helado, la unión a la fuerza, la independencia a la seguridad o los pájaros mas coloridos a la selva tropical. Semejante al lazo que existe entre vida y felicidad, muerte y misterio, como el chocolate al café y la coca cola al whisky.Como las humanidades a las ciencias, la adolescencia a la vejez. Exactamente como la responsabilidad y la pereza, la esperanza y la fe, el sexo y el amor.
martes, 1 de febrero de 2011
Es condición sine qua non to be or not to be
Quitó todos los adornos, y fue menguando, se quedó translúcida, incolora, muda. Todo la representación que era ante el mundo eran sus palabras. Palabras que a algunos hacían reír pese a ser pronunciadas con seriedad y que a otros conmocionaban cuando a ella le parecían risueñas.
Al fin y al cabo todos somos casi por obligación eso, desesperados, palabras sin ecos que todo lo tuvieron. Voces que gritan indignadas que anhelan un mundo en su sano juicio y que llorar desoladas ante deslices incontrolables. Es impensable detener aunque sea en la unidad temporal mas mínima concebida el fluir de términos que nos asfixian el corazón. Almas hechas de sílabas, sílabas de nada, letras imaginariamente reales, fonemas que en el mundo nadie encuentra, sueños narrados. Nos asemejamos a diarios contados continuamente, escritos a veces a medias, con tachones que solo nosotros mismos podemos descifrar. Nos vivimos con frases que mezclamos sin criterio, con mas pasión que razón. Encontramos algo imposible y es la vida, sin v-i-d-a: letras. Sin tener el siempre bien recibido amor para explicar porque con algunos abrazos lloramos de felicidad o el incomprendido odio para justificar una crueldad naturalmente humana que nos atemoriza. Tropiezo y caigo, y es que esto no es mas que la enésima evidencia. Solo tengo palabras, no obstante no puedo acabar de esta forma. Acorralan mis pensamientos imágenes silenciosas en las que no hizo falta hablar, recuerdos mudos que se graban en forma de cicatriz sobre mi propio cuento. Puede que, tal vez, a lo mejor, además de a las palabras te tenga a ti, el que me enseña que detrás de tantas decoraciones se encuentra el mundo de los actos callados, nunca proclamados a los vientos, que completan, o construyen por completo, (según los ánimos) mi quisquillosa vida.
miércoles, 26 de enero de 2011
Buh!
Me he creído valiente por demasiado tiempo. Me enfrento a la oscuridad, a las películas macabras y sangrientas e incluso a la muerte. Nunca he sido una niña miedosa cuando era mas pequeña, me enorgullecía de no temerle a nada. Carmen sin miedo. Bien pues hoy tengo miedo, es un miedo desnudo pero envuelto entre decenas de telas brillantes y excéntricas, un miedo que arrastra junto a él otros pasados e incluso algunos futuros. Tengo miedo al pensar en abrazarle y encontrar en su lugar a un extraño con expresión asqueadamente rígida, a caerme en la carretera hasta él. Me da pavor,( mira tú que palabra mas horrenda), que devuelva mi sonrisa al ver que la remitente no es otra sino yo. Estoy aterrorizada en especial porque cometeré el mismo error cientos de veces y seguiré vetada a la razón. Hoy tengo miedo, ando asustada de aquí para allá, sin acertar sílaba, sin entonar una sola nota, con la cabeza al frente aunque la mirada cabizbaja, y el corazón en la boca, y las ganas de hablar entre las costillas, que atraviesan despacio las palabras que huelen a él. Temo a que el paso del tiempo borre la marca que algún día creí haberle tatuado de manera que nadie volviera dejarle otra semejante. Pánico a quedarme sin razones, juicios, demostraciones, pruebas, testimonios, explicaciones o argumentos para proteger todo aquello que defiendo.
Sin embargo asusto al miedo, se va porque ni siquiera él puede aguantar ver como lo recibo a trompicones. Hoy tuve miedo, hoy sé que puede escaparse con una pizca de imaginación y una cucharadita, (o cucharachita, que me hace mas gracia) de bueno momentos con alguien muy como yo.
Pateticus Humillantus!
Sin embargo asusto al miedo, se va porque ni siquiera él puede aguantar ver como lo recibo a trompicones. Hoy tuve miedo, hoy sé que puede escaparse con una pizca de imaginación y una cucharadita, (o cucharachita, que me hace mas gracia) de bueno momentos con alguien muy como yo.
Pateticus Humillantus!
martes, 25 de enero de 2011
Niños jugando a ser soldados.
Daba vueltas sin ton ni son, falta de ganas, hice intentos de mirar una camiseta y digo que hice amagos porque en ese momento mi cabeza se detuvo a escuchar la lenta canción que resonaba en ese momento en la tienda. Ciertamente me pareció agradable no soportar en aquel lugar las monótonas y estridentes melodías que suelen resonar como un punteo incesante en nuestros oídos. Trato de no desviarme, la cuestión es que la música que en aquellos minutos penetraba en mi hablaba de niños baratos, ¿niños baratos? niños que no tienen zapatos, completamente perdidos, acomplejados por la gran ciudad, continúa la letra. Me he detenido, no sé por cuanto tiempo, tal vez fueron solo sesenta segundos o a lo mejor el doble, fijándome en todas esas señoras que paseaban al lado de las estanterías saturadas de todo tipo de prendas, lógicamente ninguna me devolvió la mirada. A mi se me han quitado las ganas de comprar cualquier camiseta, diadema o sujetador, no obstante he seguido paseando por la calle del consumismo una hora y media mas. Me creí perdida, al igual que los niños de la canción, me sentí tan incompleta, descolocada, estuve girando. Ahora opino que tal vez los negocios deberían poner mas a menudo canciones como está para gusto de sus clientes, pero bah... no les compensaría, probablemente algunos, desterrarían su parte mas gastosa escuchando esas notas. Pasé toda la tarde con la vista de un lado a otro, ojeando rostros que como de costumbre me parecían indistinguibles entre ellos. Cuando salí de esa calle que en ocasiones me parece sin final miré hacia arriba, y agradecí por enésima vez poder ver el cielo, ante el que todos somos iguales, ante el que quizás esos chiquillos no se encuentren tan abandonados.
domingo, 23 de enero de 2011
Betterman.
Es el destino, ellos estaban destinados a estar juntos. ¿De verdad creía que el amor podría nacer en la infancia? Se le ocurría una persona que podía amar a otra hasta el fin de sus días, una lástima que aquella chica no se hubiera dado cuenta aún de lo que él podía darle para el resto de su vida. Después de ver su historia ficticia tenía aún mas ganas de explorar aquellas tierras que desde hacía tanto tiempo le llamaban la atención. ¡Somos realmente crueles muchas veces, nosotros que nos adivinamos auténticos y altruistas! Se invierte tanto dinero en investigación para hacer viajes espaciales cuando hay millones de niños que mueren de hambre; hemos derramado ríos de lágrimas por sueños frustrados e imposibles dando la espalda a decenas de dictaduras injustas, podría contar las veces que chilló o se enfado con otros por no comprenderla e ignorar todas en las que ella había tratado de manera muy injusta a los demás. Un día vemos un documental o una película o leemos a algún gran líder social hablándonos sobre las injusticias y creemos ser bondadosos por unos instantes, pero que va... solo es falsa generosidad. Ella se había encerrado en el mas profundo egoísmo y hacían falta horas para que se diera cuenta de que era posible salir, lo primero era aceptarlo. Ser cada día mejor persona, abrazar a los ideales y no dejar pisotearlos a nadie, pero sobre todo no pisotearlos ella misma como acostumbraba a hacer, era muy sencillo decir que no le quedaba otra, que era así, que el determinismo biológico existe. Pues no. Se había cansado, estaba quemada, se puede cambiar. Lo que mas deseaba en el mundo era abrazar a tantos niños perdidos por las guerras, el hambre, en fin todo eso de lo que ya estamos mas que acostumbrados de oír hablar. Pese a que su carácter era patético no abandonaría ahora iba a luchar por cambiarlo, nada de reírse del que no es consciente de sus defectos, aprendería de los mejores, nada de poner su amor por él como excusa ante cualquier tragedia. Su vida era perfecta, al igual que tantas otras, debía disfrutar, cuando por fin alcanzara la mayoría de edad ayudar, y dejarse de quejar por el paso del tiempo y el robo temprano de su infancia. Desplegaría las alas para recoger con su vuelo a otros a los que se las hubieran cortado. Un día quiso ser médico del color, allá iba, a por eso, a tratar de no defraudarse a si misma, a llorar con la tristeza ajena, a sonreír al que no pudiera hacerlo. Alguien le había enseñado a amar un ideal por encima de cualquier cosa, y de hecho a ella no le importaría morir así. Debía empezar el camino de lo imprescindible dejando a un lado todas las mentiras que guardaba en su ser. Lo iba a dar todo, sin excepción. Adelante, porque realmente hacia mucho tiempo que no se decidía a volver a sus ojetivos antiguos. Cosas que hacer antes de morir: Pasar años en la India ayudando a huérfanos, leyó en su antes adorada libreta roja. Sonríe, se puede ser mejor, infinitamente mejor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






