Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.
jueves, 10 de febrero de 2011
¿Por qué habrían, de impedirme ir a jugar?
¡Plash! ¡Pum! ¡Oh no! ¡Déjalo ya! ¡Brrrrm! ¡Otra mas no! Y como una bomba que lo inunda todo de los colores mas vivos conocidos, como un microorganismo que se expande por todo el aire de esta habitación gris, creo que debo retomar aquel pasatiempo con el cual disfrutaba hasta llegar al éxtasis de la felicidad llamado imaginar. He de comenzar de nuevo las actividades para alcanzar los sueños, y olvidar. Ojalá existieran esas pastillas para borrar la memoria desde el día que decidí elegir un camino en lugar del otro. Sin embargo las palabras son las mismas de siempre, familiares para cualquiera que halla hablado conmigo lo suficiente como para tener algo de confianza. Me ha quedado muy anulada, pero la esperanza, leí en cierta entrevista, es lo que nos diferencia de los animales, y yo solía ser la mas ilusa de todos los soñadores locos. No importa si todos aman la literatura de repente, ni si soy una mas. Elegí este camino, decidí estudiar un poco menos y fantasear mucho mas, escogí dejar el deporte y saltar bajo el sol, preferí la inestabilidad a la serenidad y la calma. No tuve un mejor amigo ni tampoco un amor, solo una mezcla a la que servir como marioneta preferida en un teatro titiritero personal. He actuado mal, fatal por lo que catalogo como amor, he cometido demasiadas insensateces, me arrepiento me muchas de ellas, de este año en general. No obstante como el tiempo es algo que por fortuna jamás manejaremos solo me queda mirar al cielo y aferrarme a la mentira piadosa de que no hubo mentiras entre nosotros. Admito que no le importé demasiado ni siquiera los días en los que creía que el amor movía todo. No me gusta. ¿Hoy? de nuevo toca una sesión de borrarlo todo, de devolver lo prestado, de convencerse de que no era tan esencial. Y como siempre utilizo el seudónimo de la duda esperanzada para firmar...
En la barra de ese bar ella volvío a llorar, se había creído la historia de Julieta y Romeo.
Te digo que Romeo y Julieta no eran de este planeta, nanaranaranaranarana.
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Guaaaaaaaaaai. me alegró, Asi si que se habla :)!
ResponderEliminarsoi yo, la de siempre jeje !