Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Qué joven, qué jovencísimo, que recién nacido. Qué ignorante.

Guardan en sí mismas los sentimientos más desbocados, cada palabra que las compone es un mundo que debe ser descifrado. Sin ellas las tardes serían una sucesión de horas muertas que no viven para nosotros. Los días transcurrirían sin sentimientos, las depresiones no se repararían jamás y cada inseguridad haría romperse a nuestra alma. Hoy brindo por la poesía.

Tras esto, poco queda por decir. Bravo Aleixandre, por esto tus letras se leen en alguna acera de Madrid.

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