¿Cómo va todo por allí? ¿Sabes si Jaime logró entrar en la facultad que deseaba? ¿Cómo está tu vieja amiga Bárbara? Espero que triunfando en algún famoso teatro como siempre soñó...
Por aquí la vida sigue caminando tranquilamente. A diario me levanto y voy hasta el trabajo andando con un café muy negro en la mano que me permite aguantar sin necesidad de descansillos entre horas el ritmo de los días. Las tardes mas afortunadas me descubro pintando sobre un lienzo en blanco cualquier pequeñez que me haya resultado digna de recordar. Suelen ser objetos cotidianos, a veces teteras, melocotones, hojas que caen de los árboles o carreteras que acaban en ninguna parte. En el caso de los días de mayor inspiración juego a dibujar ancianos que son como niños, niños que actúan como adultos, y adultos que visten como adolescentes. Mi amor comenta a menudo lo mucho que he mejorado, sin embargo no acabo de sentirme satisfecha, al fin y al cabo mis óleos siguen carentes de ese toque mágico que diferencia a un artista de un aficionado. Nombrando a mi amor, supongo que querrás saber como funciona nuestra relación. Hemos renacido, desde que supimos la noticia de mi embarazo la emoción invade la casa. Algunos días leemos teatro juntos, cada uno se encarga de interpretar a un personaje ¡es divertidísimo! ayer representamos Romeo y Julieta, después recordamos nuestros antiguos encuentros en los que discutíamos sobre la obra de Shakespeare... ¡Y ahora estamos apunto de tener un niño! Me resulta asombroso el tiempo que ha transcurrido sin pedir cuentas ni permiso... Dando un giro a mi carta de mujer cercana a los treinta con la vida ''casi'' hecha debo confesarte que el verdadero motivo de este escrito es lo mucho que te recordé la anterior semana, y la anterior a esta, y la otra. Desde hace un par de meses disfruto vistiéndome como una señorita y visitando el escaparate de un Tiffany de la Calle Mayor, recuerdo mi juventud, cuando soñaba con ser una preciosa chica que vistiera de Channel y mis momentos se llenan de un sentimiento asfixiante, que llena mi risa y guarda mis lágrimas. Cada domingo vuelvo a verte tan serena y limpia, vuelvo a verme hace diez años de la mano de un enorme montón de folios pisando por primera vez la universidad... Al llegar a casa me abalanzo sobre mi amor, algunos días la pasión nos desata, otros, a medida que el embarazo avanza nos ponemos muy mimosos y los abrazos eternos crean una atmósfera dulce de un cariño antiguo y natural.
Disfruta de lo que te queda para llegar hasta donde estoy, solo quería decirte que no te agobies, la vida al final acabó tratándonos bien,y aunque si bien es cierto que sin vestidos Dior, si que cuelga de mi armario un precioso bolso de Loewe y algún que otro Manolo que compré con mis primeros ahorros. Buena suerte, buen camino, ya conocerás en unos años de lo que te hablo.
Hasta pronto joven yo.
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