Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ni el dolor de verte cambiar.

Ni un hueco vacío en mi alma que pregunte por ti, ni una risa ahogada que se acuerde de tu risa, ni una lágrima seca que llore tu ausencia, ni una palabra de amor a la que le sigan otras cien para contarte lo que ya no sé decirte, ni una llamada para oír a las mariposas de mi estómago revolotear, ni un juego para entretener a las almas aburridas, ni un arrepentimiento que cuelgue de cualquier cosa, ni un atisbo de melancolía, ni una emoción desesperada, ni un hueco entre las sábanas que grite debido a no estar ocupado, ni un mal pensamiento que me lleve a los celos, ni un ápice que indique ganas para la pasión, ni un ''te quiero'', ni tampoco un ''te echado de menos'', ni tampoco un ''vuelve'', ni siquiera un ''adiós''...


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