Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

lunes, 12 de septiembre de 2011

MUACA.

-El invierno, suelen decir, es largo, yo me preguntaba :¿no dura tres meses como el resto de estaciones?, ¿por qué habría de ser más duradero que el resto?... el invierno es frío, yo lo llenaría con cafés y tardes de sábado metida en un edredón que me aporte algo mas que calidez, igual un poco de amor, aunque tal vez amor sea pedir demasiado, me conformaría con cariño y unas manos que vean mi rostro sin necesidad de abrir los párpados...
-Te amaré siempre durante el invierno, buscaré el hueco de tu cuerpo las noches heladas de diciembre, pasaremos la navidad unidos, te pondrás ese gorrito de lana tan gracioso, ¿querrías tejer un jersey para mí?
-La primavera, oigo cada año, la sangre altera, la vida se revoluciona y escoge añadir sonrisas donde tiempo atrás hubo ceños fruncidos; yo me canso de estudiar cuando veo florecer las primeras alegrías en el parque que hay tras mi cristal, los niños parecen embellecer en mayo; algún que otro día me suele apetecer salir a pasear al ritmo de unos pies conocidos, tarareando una cancioncilla pegadiza y suave.
-Te entretendré cada primavera, eso si, promete que te pondrás ropa favorecedora, vestidos cuando el sol empiece a saludar, iremos al campo, te enseñaré a volverse  a enamorar tras arbustos al atardecer.
-En otoño, veo a las personas entristecerse, me agrada bañarme con las primeras lluvias de noviembre; los paseos se visten de colores cálidos y acogedores, cuando era niña coleccionaba las hojas mas grandes y marrones para exponerlas después ante una maestra simpática; durante esta estación me maravillaría esconderme de los cambios entre caminos que nadie encontrara, agarrando con fuerza y decisión un cuerpo que encaje con el mío, los primeros días de otoño combinan con nuestros colores. Tierras.
-Amaremos juntos las idas y venidas del viento en octubre, te quitaré dulcemente tus cazadoras de cuero e invitaré a tu imaginación a crear aventuras cada víspera después de la jornada de clases agotadoras. Querré tu manera de ser ligada a esta época.
-Y en verano...
-¿Qué pasa en verano?
-En verano todos huyen de la rutina, como si fuera temible, se emborrachan a un ritmo que asusta, besan labios que saben a nada, bailan con la luna, pero ésta, indignada por su comportamiento, les da la espalda...
-Yo...
-En verano no te acercarás a mi, porque es para disfrutar, y yo, yo... yo te seguiré esperando hasta que caiga el sol,  las estrellas se cubran con nubes, y en septiembre vuelvas a por mí.
-Bien, estamos en septiembre, ¿me acompañas?
-No diré que eternamente, pero no evitarás que lo piense, que lo sospeche, que lo anhele...
-Muaca,
-Muaquísima.

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