Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Amor constante mas allá de la muerte, dice Quevedo.

Hacía días que no le salía un te quiero del alma, solo vía eléctronica, como si pensara que las palabras escritas en un teclado tuvieran la misma validez que las pronunciadas a otros labios antes de rendirse al amor. La pasión se había convertido en rutina, escocía el simple hecho de intuír que el deseo espiritual se evaporaba junto a las ilusiones tejidas con los hilos de vidas que una vez se cruzaron. Defendían los románticos que sufrir por otra persona guardaba la esencia de la inspiración y la sabiduría, sin embargo sin sospecharse ninguno de la pareja mínimamente sabio, entendían que si el conocimiento real consistía en aquello preferirían no haber aprendido nunca nada mas allá de lo imprescindible para que no jueguen con uno otros mas espabilados. Los escritores, desde los medievales pasando por los conceptistas, modernistas y contemporáneos, se han negado siempre a la idea "absurda" de que la llama que dos esperanzas encendieron pueda apagarse. Los amantes se miraban sin silencios cómodos con los que adornar el momento. A las manos de ella les habían salido pequeñas arruguitas, en la nariz de él los años habían dejado detalles que recordaban el paso del tiempo. Sobre la mesa hay un libro, no es casualidad o quizás si, que ese tomo sea el que tantas veces la ha hecho llorar, esta vez G no lo ha tomado para releer sus fragmentos favoritos, ¿Quién lo habría colocado allí? Cada día mas desorden dentro de la pulcritud de un hogar escrupulosamente ordenado. Chilenita,camarada Arlette, Kuriko... ¿Cómo dices? No entiendo por qué te gusta tanto esta novela, no te pareces en nada a ella... Quizás tengan razón los literatos agarrándose al mítico "polvo serán mas polvo enamorado" al menos eso piensan los amantes. ¿Niño bueno? No G, solo yo. Volvió a escuchar cariños, S recibió sus besos como si hubieran resucitado con las fuerza que hacía meses no los visitaban,  vivían la noche como adolescentes eternos... "¿S?" , "Bonita", ''¿Por qué tardaste tanto en leerlo?" Él calla, es divertido guardar el secreto de las travesuras de la niña mala, que lleva acompañándolo cada discusión desde el instituto. "Bésame"

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